En Junín se le dice a una mujer que es puro movimiento: alegre, chispeante, bien despierta y con una energía que no se le acaba nunca. Va de aquí para allá, habla con todo el mundo y siempre parece estar armando plan. Es un piropo medio burlón, como decir que vive en modo fiesta. Y sí, cansa solo verla.
"Oye, Rosa, recién amaneció y ya estás bailando, vendiendo y vacilando con todos. Estás hecha una chingana, pues, ni el café te alcanza."