Expresión para referirse a alguien que está molestando insistentemente, fastidiando sin parar como un loro hablador.
Expresión usada para referirse a alguien que habla mucho o fastidia más de la cuenta, como esos pajaritos que no dejan dormir con su cantaleta.
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar sin parar, repitiendo el mismo cuento hasta cansar. Es como dar cantaleta, pero con ese toque llanero de fastidio: puro bla bla que no deja hacer nada. Sirve para regañar con cariño o para cortar a alguien que está intenso y no suelta el tema.
Se dice de alguien que se pone a hablar y hablar sin parar, normalmente con el mismo cuento repetido hasta cansar. Es como dar la lata, pero con sabor bien colombiano, de esos que te dejan con la cabeza sonando. Sirve para quejarse con humor de la gente intensa que no suelta el tema ni a palo.
Expresión muy usada cuando alguien habla y habla sin parar, o cuando insiste tanto con un tema que ya cansa. Es como tener una lora pegada al oído todo el día, repitiendo lo mismo. Se usa con cariño o con fastidio, según el tono. Y hay que admitir que a veces uno también da lora sabroso.
Expresión muy usada para decir que alguien habla sin parar, fastidia con el mismo tema o insiste tanto que ya cansa. Es como tener un perico al lado repitiendo todo el día. Puede ser con chisme, quejas o pura carreta, pero la idea es que la persona está intensa. Y hay que admitir que a veces da risa ver a alguien dando tanta lora.
Se usa en Cundinamarca para hablar de alguien que jode, insiste o habla sin parar, como disco rayado que no se calla nunca. Puede ser la tía chismosa, el amigo intenso o el jefe cansón. A veces hace gracia, pero cuando ya van tres horas de lora seguida dan ganas de apagar el mundo.
En Bogotá se dice dar lora cuando alguien jode, insiste o habla sin parar y ya cansa, pero no es mala leche, más bien cansón. Es ese parcero que repite el mismo cuento veinte veces y no capta la indirecta. A veces hace gracia, pero cuando se pasa uno solo quiere que se calle un ratico.
Expresión muy usada en Risaralda y en buena parte de Colombia para hablar de algo o alguien que molesta, fastidia o insiste sin parar. Puede ser ruido, chisme, regaño o simplemente alguien jodiendo todo el rato. Es como decir que están cargando la paciencia a punta de cantaleta, y hay que admitir que la frase tiene su sabrosura.
Se dice cuando alguien se pone pesado, repite y repite lo mismo y no te suelta, como loro con la misma cantaleta. Es insistir hasta desesperar, ya sea con un cuento, una queja o una pregunta. En Caldas se usa mucho para cortar la habladera sin pelear, pero dejando claro que ya te mamaste.
En Boyacá se dice dar lora cuando alguien se pone a hablar sin parar, echando cuento, metiéndole carreta y alargando la charla como si le pagaran por palabra. Puede ser por chismoso, por intenso o por pura emoción, pero la idea es la misma: no suelta el tema ni a palo. Y sí, cansa sabroso.
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, repite lo mismo, mete carreta y termina mamando a todo el mundo. Es como tener un loro al lado que no se calla ni pa’ respirar. Sirve para quejarse con humor de la gente intensa o para decir que alguien está dando show con pura habladera.
En el Valle del Cauca se dice que alguien está dando lora cuando jode y jode con el mismo tema, habla sin parar o fastidia con una cantaleta eterna. Puede ser por chisme, queja o drama barato. Es como tener un loro pegado al oído, y sí, a veces provoca apagarlo de un manotazo imaginario.
Se usa cuando alguien habla y habla sin parar, o arma tanta bulla que ya cansa y uno solo quiere paz mental. Es como tener una lora metida en el oído todo el día. Muy típica para rajar del amigo intenso que no se calla ni debajo del agua, aunque a veces haga gracia.
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar sin parar, echando cuento, repitiendo lo mismo o metiéndote una charla eterna que ya cansa. Es como dar la lata, pero en versión bien colombiana. Sirve para quejarse del que no suelta el tema y te tiene ahí mamado con la cantaleta.
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar sin parar, metiendo bulla o echando cuento hasta cansar. Puede ser por chisme, por nervios o por pura necedad, y normalmente es porque ya nadie le está parando bolas. Vamos, que es el típico que no deja concentrarse ni un segundo.
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar sin freno, echando cuento, repitiendo lo mismo o metiéndose en detalles que a nadie le importan. Vamos, que no te deja ni respirar ni meter una palabra. En Caldas se suelta mucho para quejarse del que es puro bla bla y cansa sabroso.
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar sin parar, echando cuento hasta cansar al que lo escucha. Es como ser un loro, pero en versión intensa: mucha carreta, poca pausa y cero señal de que vaya a terminar. Sirve para quejarse con humor de la gente que no suelta el tema ni a bala.
En Colombia se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, repite el mismo cuento o se queda pegado con un tema hasta cansar. Puede ser quejadera, cháchara o pura insistencia, como un loro que no se calla. Se usa para cortar el rollo con cariño o con fastidio, según el tono.