Estoy nené
Se dice cuando quedas repleto después de comer, tan lleno que te da sueño y solo quieres tirarte a descansar, como bebé con la barriga a punto de explotar. Es una forma chistosa de admitir que te pasaste de bandeja y ya no te cabe ni un granito de arroz. Muy de sobremesa y de risa.
Echar chaleco
En Risaralda se usa para decir que te lances de una, sin tanta vuelta ni drama. Es ir directo al grano, hablar claro y hacer la jugada sin titubeos. Aplica para coquetear, pedir un favor o encarar cualquier situación. Si te quedas pensando mucho, ya no echaste chaleco, te dio frío.
Oír chismes
Se dice cuando te pones a escuchar o te enteras de los chismes del barrio o del parche, o sea, los cuentos y cotilleos que andan rodando. Puede ser por pura curiosidad o porque alguien te los suelta sin filtro. No es lo mismo que inventar, es más bien estar pendiente. Y sí, engancha.
Maicero
En Risaralda se le dice maicero a la persona metida en todo, bien chismosa y preguntona, que se entera de cada cuento aunque no la hayan invitado. Es el típico que pasa, saluda y ya salió con el resumen completo del barrio. No es precisamente un halago, pero a veces da risa lo rápido que arma la novela.
Culebra
En Risaralda se le dice culebra al man que vive pidiendo prestado, se hace el loco para pagar y va de casa en casa viendo a quién le saca plata. Es el típico que se te arrima con una historia triste y al final desaparece. Útil para advertirle a la gente: con ese, mejor no fiar.
¡Qué mamera!
Se dice cuando algo te da una pereza brutal o te parece un aburrimiento total. Es como soltar un “qué fastidio” bien colombiano, de esos que salen cuando te toca hacer algo que no te provoca ni a palo. Sirve para quejarse, para dramatizar un poquito y para dejar claro que hoy no estás pa’ esfuerzos.
No me sigas la corriente
Se dice para pedirle a alguien que no te dé cuerda ni te siga el juego, sobre todo cuando estás medio picado, hablando por hablar o a punto de armar un lío. Es como: no me alimentes la bobada, no me calientes la cabeza. Muy de parche, para cortar la conversación antes de que se ponga pesada.
Ser un tigre
Se dice de alguien que es una máquina: muy hábil, vivo y con colmillo para resolver lo que sea, ya sea en el estudio, el trabajo o en la calle. También puede sonar a valiente, de los que no se achican cuando la cosa se pone pesada. Es un piropo bien animalito, de esos que suben el ego.
Ni pa' la promesa
Se dice de alguien tan tacaño que no suelta un peso ni para cumplir lo mínimo, ni siquiera “la promesa”. Vamos, que promete, queda bien y luego se hace el loco porque supuestamente no hay plata. Se usa mucho para burlarse del que siempre anda amarrado y pone mil excusas para no gastar nada.
Café por la casa
En Risaralda se dice cuando quieres dejar una propina o un extra como gesto de agradecimiento, normalmente porque te atendieron tan bien que te sentiste como en casa. Es como soltar un detallito para el mesero o la mesera, en plan buena onda. Suena amable y muy de por acá, sin ponerse intenso.
Estar a dieta malviajada
Se dice de alguien que jura que está juicioso con la dieta, pero en la práctica hace todo lo contrario. Vive en modo ensalada de lunes y fritanga de martes a domingo. Es como una dieta con mala suerte o mal planteada, puro autoengaño sabroso. Y sí, suele venir con buñuelo incluido.
Estar como un maracuyá
Se dice cuando alguien está reventado de estrés, con la cabeza a mil y el cuerpo tenso, como si fuera a explotar en cualquier momento. Es esa mezcla de presión, afán y nervios que te deja sin aire. Muy de parche y de desahogo, y la comparación con la fruta le da un toque chistoso.
Dar sopa y seco
Se dice cuando alguien le pasa por encima a otro en algo y lo deja sin respuesta, ya sea en un partido, en el trabajo o en una discusión. Vamos, que lo humilla con clase y sin despeinarse. En el Eje Cafetero suena muy de parche, como decir que lo barrió y no le dio ni chance.
Tantear el parche
En Risaralda se dice cuando alguien va a medir cómo está el ambiente antes de soltar una idea, hacer una propuesta o meterse en un plan. Es como ir probando el terreno, mirando si la gente está animada, si hay buena vibra o si mejor te quedas quieto. Sirve para no quedar como intenso.
Estar im-pre-so
Se dice cuando algo te deja sorprendido, boquiabierto, como en shock pero del bueno. Es ese momento en que no te sale ni una palabra y solo te queda mirar con cara de ¿qué es esto tan brutal? Suele decirse separando las sílabas para meterle más drama y más sabor al asombro.
Rumbear
Verbo bien colombiano para decir que te vas de rumba con toda la actitud: salir de fiesta, bailar sin pena, tomar algo y alargar la noche hasta que amanezca. Es plan de discoteca, bar o casa de un parcero, y casi siempre acaba en trasnochada brava. Si dices que vas a rumbear, es que vas con ganas.
Quedarse en modo lámpara
Se dice cuando alguien se queda tieso, callado y sin reaccionar, como si lo hubieran apagado y fuera parte del decorado. Es ese momento en que le sueltas una bomba y la persona se queda mirando al vacío, sin decir ni mu. Muy de chisme y de susto, y da hasta risa verlo.
Hablar paja
Se usa cuando alguien se pone a hablar por hablar, soltando carreta larga, aburrida y sin sustancia. Es puro relleno, mucha palabra y poca idea, como cuando te quieren impresionar y al final no dicen nada. En Risaralda también puede sonar a que están metiendo cuento o exagerando. Y sí, cansa sabroso.
Chicanear
En Risaralda y buena parte de Colombia, chicanear es presumir, alardear o mostrar algo solo para que te miren y te admiren. Puede ser la moto, la pinta nueva, el celular o hasta el cuento de que conoces a medio mundo. No siempre es mala vibra, pero suele sonar a puro ego y ganas de figurar.
Botarse el parche
En Risaralda y en buen colombiano, se dice cuando alguien se manda un planazo o se luce duro en una fiesta, una reunión o con el combo. Es como “se la botó”, pero con el toque de parche, o sea, el plan y la gente. Queda para elogiar al que prendió la noche y se robó el show.
Echar cuento
Se dice cuando alguien se pone a inventar historias, a exagerar o a meterle adorno a todo para sonar más interesante. Puede ser pura carreta o simplemente una forma de echarse flores y llamar la atención. En Risaralda lo oyes mucho para señalar al típico cuentero que habla bonito, pero no le creas ni la hora.
Hacer la vuelta
En Risaralda y por ahí en Colombia, hacer la vuelta es ir a hacer un mandado o una diligencia, a veces medio improvisada. También se usa para hablar de un favor o un trámite rápido, tipo ir, resolver y volver. Según el tono, puede sonar a algo medio escondido, pero no siempre es turbio.
Ser un chisguete
Se le dice a alguien que es bien vivo para agarrar lo ajeno o para aprovecharse cuando nadie está mirando. Es el típico que ve una oportunidad y mete la mano sin pena, ya sea comida, plata o lo que sea. No siempre suena a ladrón profesional, pero sí a aprovechado. Y da una rabiecita, la verdad.
Echar el cuento
En Risaralda se dice cuando alguien se pone a hablar bonito y a inventarse una historia medio adornada para caerle bien a otra persona. Es como coquetear con labia, meter carreta y endulzar el oído, a veces con promesas que suenan divinas pero huelen a puro cuento. Sirve para conquistar, impresionar o zafarse.
Está como una arepa
Dicho risaraldense para soltar que alguien está muy bueno o muy guapo, bien arreglado y llamando la atención. También puede ir para algo que quedó perfecto, en su punto, como una arepa recién hecha: doradita por fuera y suave por dentro. Es un piropo con sabor a esquina y a desayuno.
Echarse la medalla
Se dice cuando alguien se atribuye el mérito de algo, como si se colgara una medalla en el pecho, aunque el curro lo hayan hecho otros o haya sido en equipo. Vamos, el típico que aparece al final, posa para la foto y se lleva los aplausos. Da una rabia fina, pero es bastante común.
Estar en paños menores
Se dice cuando alguien está en ropa interior o casi, o sea, con poquita ropa en casa. Puede ser porque hace un calor bravo, porque se está cambiando o porque le da pereza vestirse. Es una expresión bastante común y suena medio chistosa, como para regañar sin ponerse pesado.
Estar en obra negra
Se dice cuando alguien o algo está a medio hacer, sin terminar o sin pulir, como una casa que solo tiene la estructura y nada de acabados. Aplica para planes, proyectos o hasta para una persona que todavía no está lista para algo serio. Es bien gráfica y suena a construcción, tal cual.
Estar con toda la parafernalia
Se dice cuando alguien llega o hace algo con todo el show: accesorios, adornos, ruido y actitud, como si fuera un evento. No es solo estar motivado, es irse con toda, exagerar un poquito y montar la película completa. Sirve para fiestas, planes, outfits o cualquier cosa hecha a lo grande. Y sí, da risa verlo.
Jatillo
En Risaralda se usa para hablar de una casita pequeña y humilde, de esas que no presumen, pero tienen calor de hogar. Puede sonar cariñoso o medio en broma, como diciendo que es un rancho sencillo pero bien vivido. No es insulto, es más bien ternura con sabor a barrio.
Entregárselo todo al chuzo
Se dice cuando alguien se mete de lleno en algo y le pone toda la energía, sin medias tintas. Puede ser trabajo duro, un proyecto o una causa, rollo estar dándolo todo. Lo del chuzo juega con el pincho colombiano, como si te entregaras en cuerpo y alma. Suena muy de parche y bien sabroso.
Dar en la rueda
Se dice cuando a alguien le pega la buena de repente y le sale todo redondo: se gana un premio, le cae un negocio, o simplemente la suerte lo agarra de la mano. Es como decir que la pegó, que dio con el número, que hoy anda bendecido. Da un poquito de envidia, pero sabroso.
Carro planchado
En Risaralda se dice cuando un carro está bajito de suspensión, casi pegado al piso, bien “planchado” y con pinta de tuneo. Suele ir con rines, sonido y toda la parafernalia para llamar miradas. No es que esté dañado, es puro estilo callejero. Si lo ves pasar, seguro suena duro.
Hacerse el puente
Se dice cuando te tomas libre el día que queda entre un festivo y el finde, o entre dos festivos, para armarte un descanso más largo. Vamos, que te inventas un mini puente hacia la pereza y el paseo. En Colombia se usa un montón, sobre todo cuando ya estás cuadrando viaje y nadie quiere volver a la rutina.
Sacar tierrita
En Risaralda se dice cuando vas a salir a rumbear para desestresarte y soltar el cuerpo, como quien se sacude el polvo de encima después de una semana dura. Es plan de fiesta, baile y calle, normalmente con parche y ganas de amanecer. Suena bien de pueblo y tiene su encanto, no te voy a mentir.
Estar endiablado
Se dice cuando alguien anda como poseído: con una rabia brava, acelerado, inquieto o haciendo de todo a la vez. Es como tener el genio prendido y el cuerpo sin freno. En Risaralda se suelta mucho para avisar que esa persona hoy no está para chistes y mejor darle espacio.
Echar peso
En Risaralda se dice cuando alguien se pone a hacer bulla y a llamar la atención a lo grande, como queriendo ser el protagonista del parche. Puede ser por cantar, hablar durísimo, armar show o ponerse intenso. No siempre es malo, pero si te pasas, ya estás echando peso y la gente lo nota.
Perrear hasta el piso
Se dice cuando alguien se suelta a bailar reguetón a lo bestia, bajando casi hasta el suelo, sin pena y con toda la actitud. Es el modo intenso de perrear, el que hace que la pista se prenda y la gente grite. Si lo haces bien, te ganas miradas y respeto, aunque acabes con las piernas temblando.
Echar treinta
Se dice cuando estás nervioso, asustado o con el estrés por las nubes, como si el corazón fuera a salirse del pecho. Es ese estado de estar a mil, sudando frío y pensando lo peor, típico antes de un examen, una cita o cuando te llaman del banco. Suena muy de la tierrita y pega duro.
Estar engallado
En Risaralda y por ahí en el Eje Cafetero se usa para decir que alguien anda agrandado, creído o muy sobrado de confianza, como gallo de pelea recién soltado. Puede ser por estar fuerte, por tener plata o por pura actitud. A veces suena a admiración y otras a burla, según el tonito.
Estar en la terracita
Se dice cuando alguien va medio mareado o ya va prendido después de la farra, como si estuviera arriba en una terracita, con el piso moviéndose y la cabeza dando vueltas. No es que esté literal en un balcón, es que anda entonado y tambaleante. Suena muy de parche y de guaro, la verdad.
Hacer el parche
En Risaralda y en buena parte de Colombia, hacer el parche es armar el plan con los parceros: juntarse a parchar, caer a una casa, salir por ahí o montar una mini fiesta sin tanta vuelta. Suele ser algo improvisado, con poco aviso y muchas ganas. Si alguien dice eso, ya sabes que toca alistarse.
Darle pata a un mensaje
Se dice para meterle presión a alguien y que responda un mensaje ya, sin hacerse el bobo ni dejar en visto. Es como decirle: muévase, conteste, no se haga el desentendido. Muy de parche cuando el otro anda desaparecido y uno sabe que sí vio el chat. Y sí, suena regañón, pero funciona.
Estar en la olla
En Risaralda y en buena parte de Colombia se usa para decir que estás en una situación bien jodida o complicada, sin plata, sin salida o con un problemón encima. También puede ser que estés perdidísimo y no entiendas nada. No es tanto “desorden”, es más “estoy fregado”. Y sí, suena dramático, pero pega duro.
Quedar en la chinga
Se usa cuando alguien promete hacer algo, se llena la boca hablando y al final no hace ni el intento. Todo queda en palabras, en puro cuento, y la tarea se queda tirada por ahí. Es como decir que quedó en nada, en el limbo total, y la verdad es que da rabia pero también hace gracia.
Estar en la tusa
Se dice cuando estás con la depre por un desamor, en plan despechado y sin ganas de nada. Andas pensando en tu ex, oyendo música de cantina y llorando hasta con los memes. En Colombia es súper común y puede ser por una ruptura, un casi algo o hasta un amor no correspondido. Duele, pero se pasa.
Volverlo nada
Se dice cuando alguien la embarra y deja una situación hecha un desastre, como si la hubiera desbaratado por completo. Es complicar algo que iba normal hasta convertirlo en un enredo del que nadie sale fácil. Muy de regaño entre panas, porque suena a: lo dañaste y ahora toca arreglarlo a las malas.
Ser un artista
En Risaralda se le dice a alguien que tiene una labia brava y una habilidad tremenda para convencer, zafarse de un lío o salir bien parado con pura carreta. No es que pinte cuadros, es que habla tan bonito que te vende la idea y hasta le crees. Y sí, a veces da rabia, pero qué talento.
Estar en modo congreso
Se dice cuando alguien se pone demasiado serio, formal o tieso, como si estuviera en una reunión importante con micrófono y acta, y no en un plan relajado. Es esa vibra de no reírse, hablar correcto y cortar el parche. Útil para bajarle dos rayitas a la solemnidad, con cariño.
¡Eso está parchao!
Dicho bien paisa para decir que algo ya quedó arreglado, resuelto o por lo menos remendado lo suficiente como para seguir sin drama. Viene de parchar, como ponerle un parche a algo, literal o figurado. No es que haya quedado perfecto, pero ya no jode y se puede tirar pa'lante tranquilo.