En Risaralda se usa para hablar de una casita pequeña y humilde, de esas que no presumen, pero tienen calor de hogar. Puede sonar cariñoso o medio en broma, como diciendo que es un rancho sencillo pero bien vivido. No es insulto, es más bien ternura con sabor a barrio.
"Anoche me invitaron al jatillo de la abuela y qué nota: cafecito, arepita y chisme. Yo con mi cocina toda engallada y allá, en lo sencillo, se come mejor."