En Venezuela, y más en el habla insular, vaina es el comodín definitivo. Sirve para nombrar cualquier cosa cuando no te sale la palabra, cuando te da flojera especificar o cuando quieres sonar bien criollo. Puede ser objeto, situación, problema o plan. Depende del tono, puede sonar neutro o medio fastidiado. Y sí, se usa para todo.

"Chamo, esa vaina en Margarita es otra liga: te lanzas a la playa, después una rumbita y al final terminas comiendo empanadas a las tres de la mañana."

En Nicaragua, vaina es la típica palabra comodín para hablar de cualquier cosa, asunto o problema cuando no te sale el nombre o simplemente no te querés complicar. Puede sonar medio despectiva o de fastidio, según el tono. Es de esas palabras que se meten en todas las frases sin pedir permiso, y la verdad es que es bastante útil.

"Mirá, esa vaina del carro volvió a fallar, mejor llamá al maje del taller antes que nos deje tirados en plena carretera."

Palabra comodín venezolana que sirve para nombrar cualquier cosa cuando no te sale el nombre o no te quieres complicar. Puede ser un objeto, una situación o hasta una persona. Es súper informal, muy de pana, y en Táchira la sueltan cada dos frases. Es como el duct tape del vocabulario, pega con todo y siempre encaja.

"Epa, pásame esa vaina rápido que si se cae el refresco se arma el peo y mi mamá nos saca a todos a escobazos."

En Colombia vaina es la palabra comodín por excelencia. Sirve para hablar de cualquier cosa, problema, situación rara o chisme sin entrar en detalles. Puede sonar un poco informal o medio regañón, pero también se usa con cariño entre panas. Es de esas palabras que te salvan cuando no te acuerdas del nombre de nada.

"Parce, se me dañó la vaina del carro otra vez, tocó empujarlo hasta la casa porque quedó tirado en plena subida del barrio."

En República Dominicana, vaina es la palabra comodín por excelencia. Sirve para decir cosa, asunto, problema o movida cuando no quieres, no sabes o no te da la gana de especificar. Puede sonar neutra o medio sospechosa según el tono: esa vaina rara, esa vaina que pasó. Y sí, se usa para todo, sin vergüenza.

"Loco, tú me hablaste de una vaina rara que pasó detrás del colmado y te fuiste en banda. Suelta el chisme, ¿qué fue lo que pasó ahí?"

En Cartagena y en buena parte de la Costa, vaina es la palabra comodín para casi todo: una cosa, un asunto, un plan, un problema o hasta un chisme. Sirve para señalar algo sin decir el nombre o cuando te da pereza explicarte. Según el tono puede ser neutra o de queja. Y sí, salva conversaciones enteras.

"Oe, hermano, pásame esa vaina que está en la mesa, y apúrate que se armó la vaina con la vecina por el parlante a todo taco."

En Sucre y en buena parte de Venezuela, vaina es la palabra comodín por excelencia. Sirve para nombrar cualquier cosa, situación o asunto cuando no te sale el nombre, o cuando te da flojera especificar. Puede sonar neutra o medio fastidiada según el tono. Es el multiusos del habla, y sí, se usa a cada rato.

"Chamo, ¿y la vaina esa del cargador? La dejé en la mesa y ahora no aparece. Si la ves, me la pasas, que el teléfono está muriéndose."

Palabra comodín que sirve para hablar de casi cualquier cosa cuando te da pereza describirla bien. Puede ser un objeto, una situación, un problema o hasta una persona. En Santander se usa a cada rato y el contexto manda. Es perfecta cuando sabes de qué hablas, pero tampoco te quieres matar con los detalles.

"Parce, se me dañó otra vez la vaina esa del carro y ahora toca conseguir plata pa' arreglar esa vaina antes del paseo a San Gil."

Palabra comodín que en Paraguay se usa para nombrar cualquier cosa, situación o incluso a alguien cuando no te sale el nombre o te da pereza especificar. Vale para todo, como un “eso” con esteroides. Según el tono puede sonar neutra o medio quejosa. Y sí, es la llave maestra para zafar en una charla.

"Che, pasame esa vaina de ahí, la que está al lado del tereré, que si no se va al piso y después nadie se hace cargo."

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