Se dice cuando alguien va medio mareado o ya va prendido después de la farra, como si estuviera arriba en una terracita, con el piso moviéndose y la cabeza dando vueltas. No es que esté literal en un balcón, es que anda entonado y tambaleante. Suena muy de parche y de guaro, la verdad.
"Nos fuimos de rumba en Pereira y, entre pola y guaro, Juanito quedó en la terracita, abrazado al parlante y bailando solo como si fuera el dueño del bar."