Se usa cuando alguien se pone a hablar por hablar, soltando carreta larga, aburrida y sin sustancia. Es puro relleno, mucha palabra y poca idea, como cuando te quieren impresionar y al final no dicen nada. En Risaralda también puede sonar a que están metiendo cuento o exagerando. Y sí, cansa sabroso.
Se dice cuando alguien está diciendo tonterías, echando cuento sin base o hablando por hablar, puro relleno. Puede ser en plan relajado para matar el rato o en plan crítico, como cuando alguien se pone a inventar y a marear la perdiz. Muy de pana, pero si te pasas, quedas como un hablador de paja profesional.
En Caldas y en buena parte de Colombia, hablar paja es ponerse a soltar cuentos inflados, chismes dudosos o historias medio inventadas solo por echar carreta y sonar interesante. No siempre es con mala intención, muchas veces es puro entretenimiento de esquina. Eso sí, hay gente que habla tanta paja que uno ya no sabe cuándo dicen algo en serio.
Se dice cuando alguien habla pura paja, o sea, suelta cuentos, exagera o inventa sin mucho fundamento. Puede ser chisme, pero más tirando a meter labia y decir vainas solo por hablar, para quedar bien o para enredar. Es bien venezolana y suele ir con tono de burla o fastidio.
Se usa cuando alguien habla puras tonterías, inventa cuentos o se pone a echar un chisme larguísimo que no lleva a ningún lado. Es como decir que está perdiendo el tiempo hablando por hablar, sin aportar nada útil. En Venezuela se oye muchísimo, y hay que admitir que suena sabroso cuando uno está echando broma.