Se dice cuando alguien está hablando mucha paja, echando cuento o vendiendo humo. O sea, pura charla bonita pero sin pruebas, sin sustancia y con cero intención de cumplir. Sirve para bajar a tierra a quien se las da de importante o promete el oro y el moro. En Risaralda se suelta sin pena y queda clarito.
"El man juró que conoce al alcalde y que nos consigue el puesto ya mismo. Ajá, sí, pura carreta, parcero, deje de meterle cuento a la gente."