Se dice cuando alguien está echando cuento, metiendo labia o soltando pura paja. O sea, habla y habla, pero lo que suelta no tiene fundamento o suena a excusa barata. Muy de la Costa para cortar a alguien que está exagerando o inventando. Y sí, a veces uno la usa hasta con cariño, pero igual lo pillan.
Expresión muy usada para decir que alguien está hablando pura paja, inventando cuentos o soltando palabras sin mucho sentido ni utilidad. Es como cuando uno se pone a rellenar silencio con historias largas que no llevan a nada. Sirve tanto para vacilar a un amigo como para regañar a alguien que se distrae hablando.
Se dice cuando alguien se pone a hablar por hablar, echando cuento y metiendo historias exageradas o directamente inventadas. Es pura cháchara para impresionar, zafarse de una responsabilidad o vender humo. En el Valle suena muy de calle y sirve para cortar al que se pone intenso. Y sí, a veces da risa, pero cansa.