Se dice cuando alguien está hablando tonterías, inventando historias o exagerando tanto que ya no le cree nadie. Es como soltar disparates con toda la seguridad del mundo, pero sin sustento. En Trujillo se usa para cortar al que mete floro barato o se hace el interesante. Y sí, a veces da risa, pero cansa rápido.
Se dice cuando alguien está diciendo tonterías o cosas sin sentido, como si estuviera desconectado de la realidad.