Se dice cuando alguien está reventado de estrés, con la cabeza a mil y el cuerpo tenso, como si fuera a explotar en cualquier momento. Es esa mezcla de presión, afán y nervios que te deja sin aire. Muy de parche y de desahogo, y la comparación con la fruta le da un toque chistoso.
"Con ese parcial y el profe mirando feo, estoy como un maracuyá, parce, ya me tiembla hasta el ojo y no he empezado."