Se dice cuando alguien se pone a inventar una historia, una excusa o un cuento chino para zafarse de un problema o quedar como un berraco. Es como adornar la realidad a punta de carreta. Puede ser medio inocente o bien descarado, según la cara dura del personaje. Y sí, casi siempre se nota.

"Deje de echar cuento, mijo. Usted no estaba trabajando, lo vi en el billar toda la tarde y todavía viene a decir que se le fue la señal."

Se dice cuando alguien se pone a inventar historias, a exagerar o a meterle adorno a todo para sonar más interesante. Puede ser pura carreta o simplemente una forma de echarse flores y llamar la atención. En Risaralda lo oyes mucho para señalar al típico cuentero que habla bonito, pero no le creas ni la hora.

"No le coma cuento a Julián, ese man vive echando cuento dizque conoció al presidente en un bus y hasta le prestó mil pesos."

Expresión panameña para hablar de alguien que se pone a contar historias inventadas, exageradas o medio maquilladas para quedar bien o impresionar. No es simplemente conversar, es cuando ya se nota que le mete sabor de más al relato. A veces hace gracia, pero también puede ser puro humo y uno ya ni se lo cree.

"Man, ese man se la pasa echando cuento que tiene tres negocios en Miami y al final no tiene ni para recargar el celular en la esquina."

En la costa de Sucre se usa para hablar de ponerse a conversar sabroso, contando historias largas, llenas de detalles y a veces medio exageradas. Es como sentarse a chismosear o a narrar anécdotas con todo el drama posible. No siempre es mentira, pero sí viene bien adornado, y la verdad es que anima cualquier reunión.

"Nos sentamos en la puerta con una pola bien fría y el vecino empezó a echar cuento de cuando casi se vuelve cantante famoso en Caracas, y nadie le creyó pero igual nos morimos de la risa."

Se usa cuando alguien se pone a contar una historia medio inventada o súper adornada, de esas que suenan a novela y huelen a carreta. También vale para cuando alguien mete labia para convencerte o quedar bien. Vamos, que no está narrando, está echando cuento y esperando que le compres el show.

"No le coma cuento a Juanito, vea. Ese man vive echando cuento que conoció a Shakira en el mercado y que ella le pidió el número, qué tal."

En Venezuela se dice cuando alguien se pone a contar una historia con labia, exagerando y metiéndole sazón para que suene más divertida o más dramática. Puede ser puro entretenimiento o una forma de convencerte de algo. Vamos, el arte de hablar bonito y dejar a la gente pegada, aunque sea una tontería.

"Chamo, Juan se puso a echar cuento de que perdió el bus por culpa de un perro y nos tuvo media hora muertos de la risa. Ese pana habla y uno se queda pegado."

En Cundinamarca se usa para hablar de ponerse a narrar historias, chismes o anécdotas con mucha labia y bastante exageración. No es solo hablar, es meterle sabor, drama y comedia hasta que todo el mundo quede pegado escuchando. A veces es puro entretenimiento y a veces es medio carreta, pero igual tiene su encanto.

"Estábamos en la tienda sin nada que hacer y este man empezó a echar cuento de cuando casi lo secuestra un ovni en Soacha, y todos terminamos llorando de la risa."

Se dice cuando te pones a conversar sin afán, echando chisme, anécdotas y carreta hasta que se te va la tarde. Puede ser para pasarla bueno con la gente o para distraer a alguien con pura habladera. En Nariño suena bien cotidiano, de esquina, de visita larga y cafecito.

"Íbamos a estudiar y nada, terminamos echando cuento en la tienda con los panas, hablando del finde y de la vecina chismosa hasta que nos dio hambre."

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