Se dice cuando alguien se suelta a bailar reguetón a lo bestia, bajando casi hasta el suelo, sin pena y con toda la actitud. Es el modo intenso de perrear, el que hace que la pista se prenda y la gente grite. Si lo haces bien, te ganas miradas y respeto, aunque acabes con las piernas temblando.
"En la fiesta de Laura, Mariana se tiró al centro y empezó a perrear hasta el piso, y hasta el DJ en Pereira se quedó mirándola como: ¿y esta qué?"