En Táchira se dice estar en la olla cuando alguien está pasando una situación económica o personal bien jodida, sin plata, sin opciones y con todo en contra. Es como decir que la vida lo metió en una olla a presión y no ve por dónde escapar. Suena duro, pero entre panas se usa hasta con un poco de humor negro.
En Cundinamarca se dice cuando estás jodido, sin plata o metido en un problema que te tiene contra las cuerdas. Puede ser por deudas, por un lío con alguien o porque todo te salió mal. Es como decir que estás en la mala y no ves la salida. Duele, pero suena sabroso.
En Colombia se dice cuando estás sin plata, apretado y medio ahogado con los gastos. Es como estar en la mala, sin un peso y mirando a ver cómo resuelves para llegar a fin de mes. No es tanto “sin salida” dramática, más bien estar quebrado y con el bolsillo en modo desierto. Duele, pero es bien común.
Dícese cuando alguien está completamente distraído o despistado, como si estuviera en su propio mundo o 'universo'.
Se dice cuando alguien anda bien despistado, en su mundo, como si trajera la mente flotando y no cachara ni una. Es el típico que le hablas y te contesta tarde o con cara de ¿qué? En Campeche suena muy de compas para bajarte a la tierra sin ponerte pesado.
En Bogotá se dice cuando alguien está en la mala, sobre todo sin plata o pasando una racha dura. Es como estar quebrado, sin un peso y mirando a ver cómo se rebusca uno para sobrevivir. Suena muy de calle y se usa entre parceros para contar la crisis sin ponerse dramático, pero dejando claro el golpe.
En Cundinamarca se usa para decir que estás en la mala: sin plata, endeudado o con problemas por todos lados. Es como estar metido en un hueco del que cuesta salir, con el estrés a mil y el bolsillo en ceros. Suena fuerte, pero es súper común cuando la vida se pone pesada.
En Bogotá se usa para decir que alguien está en la mala, lleno de problemas o sin un peso, como atrapado en una olla a presión sin salida. Puede ser por deudas, estudio, trabajo o todo junto, cuando la vida se pone bien áspera. Es de esas frases que duelen pero igual dan risa cuando la sueltas con resignación.
Expresión muy caraqueña para decir que alguien está pelando, sin un medio, más pobre que una hoja de otoño volando por Sabana Grande. Se usa cuando la quincena se fue en birras, taxis y antojitos y ya no queda ni para un perro caliente. Es una forma dramática y cómica de admitir que la billetera está en coma.
En Caldas y por ahí en Colombia se dice cuando estás metido en un problemón, sin plata, sin salida o con la cabeza hecha un nudo. Es como estar atrapado en el fondo de la olla, hirviendo con el estrés. Sirve para líos económicos, cagadas grandes o cuando ya no sabes ni qué hacer.
En Risaralda y en buena parte de Colombia se usa para decir que estás en una situación bien jodida o complicada, sin plata, sin salida o con un problemón encima. También puede ser que estés perdidísimo y no entiendas nada. No es tanto “desorden”, es más “estoy fregado”. Y sí, suena dramático, pero pega duro.
En Risaralda y en buena parte de Colombia se dice estar en la olla cuando alguien está pasando por una situación muy dura, casi siempre de plata, pero también puede ser un lío emocional o familiar bien bravo. Es como decir que todo está saliendo mal y uno no ve por dónde salir. Y sí, suena chistoso, pero duele.