En Táchira se dice estar en la olla cuando alguien está pasando una situación económica o personal bien jodida, sin plata, sin opciones y con todo en contra. Es como decir que la vida lo metió en una olla a presión y no ve por dónde escapar. Suena duro, pero entre panas se usa hasta con un poco de humor negro.

"Hermano, desde que subió todo y me quedé sin chamba estoy en la olla, sobreviviendo a punta de arepa pelada y favores de los panas."

En Cundinamarca se dice cuando estás jodido, sin plata o metido en un problema que te tiene contra las cuerdas. Puede ser por deudas, por un lío con alguien o porque todo te salió mal. Es como decir que estás en la mala y no ves la salida. Duele, pero suena sabroso.

"Parce, me quedé sin quincena, debo el arriendo y encima se me varó la moto. Estoy en la olla, ¿me presta pa' un tinto?"

En Colombia se dice cuando estás sin plata, apretado y medio ahogado con los gastos. Es como estar en la mala, sin un peso y mirando a ver cómo resuelves para llegar a fin de mes. No es tanto “sin salida” dramática, más bien estar quebrado y con el bolsillo en modo desierto. Duele, pero es bien común.

"Me fui de rumba, invité media mesa y al otro día quedé en la olla, tocó irme a pata porque ni pa’ los pasajes tenía."

Dícese cuando alguien está completamente distraído o despistado, como si estuviera en su propio mundo o 'universo'.

"Ayer intenté hablar con Miguel pero estaba en la olla, ni se enteró de que se quedó con mi bocata."

Se dice cuando alguien anda bien despistado, en su mundo, como si trajera la mente flotando y no cachara ni una. Es el típico que le hablas y te contesta tarde o con cara de ¿qué? En Campeche suena muy de compas para bajarte a la tierra sin ponerte pesado.

"Oye, Juanito, te llevo media hora hablando y tú sigues en la olla, pensando en las caguamas del finde y ni has visto que ya se quemó el arroz."

En Bogotá se dice cuando alguien está en la mala, sobre todo sin plata o pasando una racha dura. Es como estar quebrado, sin un peso y mirando a ver cómo se rebusca uno para sobrevivir. Suena muy de calle y se usa entre parceros para contar la crisis sin ponerse dramático, pero dejando claro el golpe.

"Parce, este mes estoy en la olla, me tocó almorzar arepa con tinto y pedirle fiado al de la tienda otra vez."

En Cundinamarca se usa para decir que estás en la mala: sin plata, endeudado o con problemas por todos lados. Es como estar metido en un hueco del que cuesta salir, con el estrés a mil y el bolsillo en ceros. Suena fuerte, pero es súper común cuando la vida se pone pesada.

"Parce, me quedé sin camello y el arriendo ya venció, estoy en la olla. Si no me sale algo esta semana, me toca vender tintos en la esquina y rezar."

En Bogotá se usa para decir que alguien está en la mala, lleno de problemas o sin un peso, como atrapado en una olla a presión sin salida. Puede ser por deudas, estudio, trabajo o todo junto, cuando la vida se pone bien áspera. Es de esas frases que duelen pero igual dan risa cuando la sueltas con resignación.

"Parce, se me dañó el celular, debo arriendo y el profe metió parcial sorpresa, mejor dicho estoy en la olla más que el arroz de la pensión."

Expresión muy caraqueña para decir que alguien está pelando, sin un medio, más pobre que una hoja de otoño volando por Sabana Grande. Se usa cuando la quincena se fue en birras, taxis y antojitos y ya no queda ni para un perro caliente. Es una forma dramática y cómica de admitir que la billetera está en coma.

"Chamo, después de ese rumbón en Las Mercedes quedé en la olla, ando pidiendo cola hasta pa' llegar a la esquina."

En Caldas y por ahí en Colombia se dice cuando estás metido en un problemón, sin plata, sin salida o con la cabeza hecha un nudo. Es como estar atrapado en el fondo de la olla, hirviendo con el estrés. Sirve para líos económicos, cagadas grandes o cuando ya no sabes ni qué hacer.

"Parce, pagué la moto con la tarjeta, me quedé sin arriendo y encima se me dañó el cel. Estoy en la olla, tocó comer arepa con agua esta semana."

En Risaralda y en buena parte de Colombia se usa para decir que estás en una situación bien jodida o complicada, sin plata, sin salida o con un problemón encima. También puede ser que estés perdidísimo y no entiendas nada. No es tanto “desorden”, es más “estoy fregado”. Y sí, suena dramático, pero pega duro.

"Parce, me gasté la plata del bus en empanadas y ahora estoy en la olla, me toca irme a pata hasta la casa."

En Risaralda y en buena parte de Colombia se dice estar en la olla cuando alguien está pasando por una situación muy dura, casi siempre de plata, pero también puede ser un lío emocional o familiar bien bravo. Es como decir que todo está saliendo mal y uno no ve por dónde salir. Y sí, suena chistoso, pero duele.

"Parce, se me dañó el celular, debo arriendo, la tarjeta está al tope y ni para el bus tengo, mejor dicho estoy en la olla mal, tocó pedirle fiado a la tienda otra vez."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!