Oscuro como noche pastusa
Se usa para decir que alguien está perdidísimo, que no entiende nada de lo que pasa o que anda sin rumbo, como una noche cerrada en Pasto donde no se ve ni el pito. Es una expresión muy de Nariño, medio burletona pero con cariño, y hay que admitir que tiene bastante gracia cuando se suelta en plena conversación.
Como en orfanato
Se usa cuando alguien está comiendo solo, con un ambiente medio triste, sin charla ni compañía, solo frente al plato. Es como decir que la comida está más desolada que cumpleaños sin invitados. Suele usarse en tono de burla cariñosa para meter presión o para que la persona espabile un poquito.
Zambutir
En Nariño se usa zambutir para decir que alguien come rapidísimo y con ganas, como si no hubiera mañana. Es tragarse la comida de una sentada, sin mucha elegancia pero con todo el entusiasmo del mundo. Suena medio bruto, pero también muy sabroso, y hay que admitir que la palabra tiene su encanto costeño-andino.
Jarto
En Nariño decir que algo es jarto es decir que es aburrido, pesado o que cansa la cabeza. Puede ser una persona que habla y habla, una película eterna o una reunión que no se acaba nunca. Es como cuando ya no aguantas más y piensas que todo está muy jarto, y hay que admitir que la palabra suena hasta chistosa.
Estar en modo jardín
Se usa para hablar de alguien que está relajadísimo, sin estrés y con cero ganas de complicarse la vida. Es como si la persona estuviera en su propio paraíso mental, en plan paz interior total. Muy de cuando uno se desconecta del ruido, se tira a descansar y decide que hoy no se amarga por nada, y la verdad es que suena hasta envidiable.
Jodido
En Nariño se usa para decir que algo está muy difícil, complicado o que salió mal, como cuando todo se tuerce y uno ya no sabe si reír o llorar. También se aplica a personas que están en mala racha o con problemas serios. Es medio grosera, pero bien útil para desahogarse cuando la cosa se pone fea.
Sacarse el clavo
Se usa cuando por fin logras desquitarte de algo que te dolía, como una espinita clavada en el orgullo. Puede ser en temas amorosos, pero también con amigos o hasta en el trabajo. Es ese momento sabroso en que dices ya estuvo bueno y te cobras la que te hicieron, y la verdad da gustico.
Terrar
En Nariño se usa terrar para cuando algo te deja frío, como en shock, medio asustado y sin saber qué hacer. No es solo sorpresa, también es confusión y hasta un poquito de pánico. Si te quedas terrado es porque la situación te superó por completo, y hay que admitir que la palabra suena bastante dramática.
Echarle pierna
Se usa para decirle a alguien que meta más ganas, que se apure y deje de hacerse el loco. Es como decir que le ponga más esfuerzo, más velocidad y más actitud a lo que está haciendo. Muy típica cuando alguien va a paso de tortuga y uno ya se está desesperando, aunque a veces suena hasta cariñoso.
Riñe-ríe
Se usa para hablar de esas peleas caseras que arrancan con regaño, voz alta y cara larga, pero al ratico ya todo el mundo está muerto de la risa. Es muy de familia nariñense intensa y cariñosa, donde se arma el drama, se sueltan dos que tres reclamos y al final todo termina en chiste. Y la verdad, tiene su encanto.
Papachuco
En Nariño se le dice papachuco a la persona que anda toda desaliñada, con la ropa rota, desteñida o tan vieja que ya da pura lástima. Es como ir empelota pero con trapos encima. Se usa sobre todo para vacilar al parcero que llega hecho un desastre, aunque a veces también es medio regaño cariñoso.
¡Ojo, columpión!
Se usa para bajarle los humos a alguien que está exagerando, inventando cosas o tirando mucha labia. Es como decir cuidado que este man se está columpiando duro con lo que dice. Sirve tanto para advertir que no le crean mucho como para vacilarlo un poco. Y la verdad es que suena tan raro que hasta da risa.
Seco de carne
No es un plato ni nada de la cocina, es la forma de decirle a alguien que es amargado, sin chispa y con cero sentido del humor. El seco de carne nunca se ríe, todo le parece mal y vive con cara de pocos amigos. Es como tener un aguafiestas profesional en el parche, aunque a veces da hasta risa de lo serio que es.
Estar tumbado en el pasto
Se dice cuando estás tirado en el pasto, sin afán, descansando y disfrutando la calma. Puede ser plan siesta, plan parche con amigos o simplemente desconectarte un rato del corre corre. No es nada profundo, pero pinta perfecto esa vibra de no hacer nada y estar a gusto.
Abuelazo
Se usa para vacilar con cariño a alguien joven que se comporta como viejito: le encantan las siestas, el cafecito con pan, las novelas, repetir historias y decir cosas tipo cuando yo tenía tu edad. No es un insulto grave, más bien una forma de decir que es todo un señor mayor atrapado en cuerpo de pelado, y la verdad hace gracia.
Jalar paso
Expresión muy de Nariño para decir que hay que caminar rápido, apurarse y meterle pata, casi siempre porque se llega tarde o se anda a las carreras. Es como decir que no hay tiempo para bobadas y toca moverse ligero. Suena tan nariñense que hasta da risa cuando lo dice la abuela regañando.
Caleta
En Nariño una caleta es ese escondite bien secreto donde guardas plata, dulces, papeles importantes o cualquier cosa que no quieres que vea ni tu mamá. Puede ser un hueco en la pared, una cajita bajo el colchón o una bolsa en el clóset. Es como tu mini búnker personal, y la verdad es que todos tenemos una.
Estar esculcado
En Nariño se usa para decir que alguien está sin un peso, bien llevado por la pobreza, sin plata ni para el bus. Es como andar con los bolsillos haciendo eco, mirando el monedero y solo hay pelusa. No habla de autoestima ni de amor propio, habla de estar limpio de billete, y la verdad es que suena hasta tierno.
Sembrar la vaina
En Nariño se dice sembrar la vaina cuando alguien habla y habla, se llena de carreta y no concreta nada. Es como tirar palabras al aire sin llegar al punto, puro cuento y cero acción. Sirve tanto para el que promete mucho como para el que se enreda explicando algo. Y hay que admitir que suena bien sabroso.
Culillo
En Nariño se usa para hablar de ese miedo suave mezclado con risa nerviosa, como cuando te asustas pero tampoco es para desmayarse. Es más como un sustico que te pone tenso pero te hace reír al mismo tiempo. No es terror, es culillo, y la verdad es que la palabra suena tan chistosa como lo que describe.
¡Pilas pues!
Expresión muy usada para decirle a alguien que espabile, que se apure o que esté bien atento. Es como un recordatorio cariñoso pero con presión, típico entre amigos, familia o incluso en el trabajo. En Nariño suena a regaño con cariño, de esos que te hacen moverte rápido aunque estés medio dormido.
Bibliofiesta
Evento medio clandestino en la biblioteca donde en teoría uno va a estudiar, pero en la práctica se arma la rumba silenciosa entre estanterías. Hay parciales encima de la mesa, pero lo que corre de verdad son los chismes, el coqueteo y alguna que otra bebida camuflada. Es como mezclar tesis con perreo académico, y la verdad es que tiene su encanto.
Estar vendido
En Nariño se dice que alguien está vendido cuando ya no tiene cómo zafarse de un problema, está pillado y sin salida, casi que con la soga al cuello. Es como si ya hubiera entregado el alma y no quedara más que aguantar el chaparrón. Suena dramático, pero hay que admitir que tiene su gracia trágica.
Correr la mula
Expresión muy nariñense para decir que alguien se gastó la plata rapidísimo y sin pensar mucho, como si el dinero saliera corriendo solo. Se usa cuando uno cobra, se emociona, se va de compras o de rumba y al otro día ya está pelado. Es como admitir que la emoción ganó y el bolsillo perdió, pero con humor.
Deja la vara
En Nariño se usa para decirle a alguien que deje la pereza, que pare de hacerse el vago y se ponga a hacer algo útil. Es como un jalón de orejas pero en versión costeña andina, con cariño pero con presión. Suena suave, pero el mensaje es claro: muévase, que aquí nadie vino a decorar la silla.
Atender la cosa
Expresión muy nariñense para decir que hay que ponerse las pilas y encargarse de algo con juicio y rapidez. No es solo mirar de lejitos, es meterle ganas, tiempo y hasta cariño para que salga bien. Se usa cuando la situación ya no da espera y toca ponerse serio, aunque uno preferiría seguir echando carreta por ahí.
Echarse el cuento
En Nariño se usa para hablar de ponerse al día con el chisme sabroso, contarse las últimas novedades con todo el detalle y el salseo posible. No es solo informar, es adornar la historia, meterle intriga y risas. Básicamente es sentarse a rajar un rato con confianza, que para qué negarlo, a veces es planazo.
Hace un frío del carajo
Forma coloquial de decir que está haciendo un frío brutal, típico de las tierras altas nariñenses.
Hacerle la exigencia
Se usa cuando alguien se pone intenso y empieza a imponer condiciones o a pedir cosas de forma bien autoritaria. Es como cuando te hablan con tono de regaño y te ponen mil requisitos para algo sencillo. No siempre es mala vibra, pero sí suena a que te están presionando duro, y a veces hasta da risa de lo exagerado.
Estar pelado
En Nariño se usa para decir que alguien está sin un peso, más limpio que bolsillo de payaso. Es cuando revisas hasta el último pantalón viejo esperando encontrar una moneda salvadora y nada. Es una forma muy cotidiana de admitir que la quincena voló y que toca apretarse el cinturón, aunque a veces da hasta risa.
Alzar la pieza
En Nariño se usa para decir que alguien se luce duro, que destaca y se roba todas las miradas, ya sea bailando, hablando o mostrando alguna habilidad. Es como cuando te conviertes en el centro de atención sin mucho esfuerzo y todo el mundo queda mirando. Tiene su flow, pero también puede sonar a que te estás agrandando un poquito.
Tinta
En Nariño se usa para hablar del café bien cargado y oscuro, de ese que parece petróleo y te despierta hasta los pecados. Es una forma cariñosa y muy de la casa para pedir café sin tanta vuelta. Si alguien dice que quiere tinta, mejor ve poniendo la olla porque la cosa va en serio.
Cabezón
En Nariño, cabezón no es solo el que tiene la testa grande, también es el terco nivel leyenda. Es esa persona que se mete una idea en la cabeza y no la suelta ni con agua bendita. Puedes mostrarle pruebas, videos y hasta testigos, pero el man sigue firme. Y hay que admitir que a veces da hasta risa.
Pegarle duro al cuento
En Nariño se dice pegarle duro al cuento cuando alguien se pone a hablar y hablar de un tema, dándole vueltas, exagerando detalles o criticando sin parar. Es como cuando el chisme se alarga más que la misma historia original. A veces hace gracia, pero también cansa cuando el personaje no suelta el cuento nunca.
Andar como nave de iglesia
Se dice de alguien que por estar siempre rezando actúa con mucha calma, lentitud o parsimonia.
Rangar
En Nariño, rangar es despotricar duro de alguien, sacarle todos los trapitos al sol y dejarlo mal parado delante de los demás. Es como criticar en modo turbo, con detalles, veneno y sin filtro. Se usa cuando alguien ya colmó la paciencia y uno decide hablar clarito. Y hay que admitir que a veces es hasta catártico.
Repartir fosforitos
Se usa para hablar de alguien que anda regando chismes por todo lado, suavecito pero bien incendiario. Cada cuento que suelta es como un fósforo prendido que deja el ambiente ardiendo. No es solo chismosear, es meterle candela a la novela del barrio. Y hay que admitir que la expresión está buenísima para describir al típico lengua suelta.
Rajar
En Nariño rajar es irse de fiesta con toda, tomar hasta quedar prendido y soltar la vergüenza por completo. No es solo tomarse unas polas, es desfasarse, amanecer y tener historias que al otro día dan risa y un poquito de pena. Es de esas palabras que ya avisan que la noche se va a poner brava.
Más perdido que un electrón en Nariño
Se usa para decir que alguien está totalmente desubicado, sin idea de dónde está o qué tiene que hacer, como si su brújula interna estuviera rota. Es una forma exagerada y graciosa de decir que la persona anda volando, sin norte. Y la verdad, la imagen del electrón dando vueltas por Nariño tiene su encanto científico costeño.
Ricocho
Palabra usada para burlarse de alguien que se cree millonario, pero en realidad solo está lleno de cuentos y pura pantalla. Es el típico personaje que presume lujos baratos, habla de negocios imaginarios y posa como rico sin tener ni para el almuerzo. Básicamente, es un falso ricachón, y la gracia está en bajarlo de la nube con una sola palabra.
Parchearse
En Nariño parchearse es sentarse a pasar el rato con los panas, sin mucha ciencia, solo charla, risas y buena vibra. Puede ser en el parque, en una esquina o donde caiga el plan, la idea es estar juntos y matar tiempo. Es como decir que uno se instala con la gente para no hacer nada productivo, pero sabroso.
Dele pues
Expresión muy de Nariño y del sur de Colombia para decirle a alguien que arranque de una vez, que haga algo sin tanta vuelta. Es como un dale pero con saborcito de altiplano, suena amable pero también puede ser medio reto. Y hay que admitir que cuando lo dicen suena hasta motivador.
Pelambre
En Nariño se usa para hablar del chisme sabroso, el comentario a escondidas y el murmullo que rueda por todo el barrio. Es ese correveidile donde todo el mundo opina, exagera y mete cucharada, pero nadie admite que fue el que empezó el cuento. Y hay que admitir que a veces el pelambre es mejor que la novela.
Juyir
En Nariño se usa juyir para decir que uno se va volado de un lugar, casi siempre porque la cosa se puso incómoda, aburrida o peligrosa. Es como salir corriendo antes de que lo agarren a uno, bien a lo ninja. Suena chistoso, pero cuando alguien dice que se juyó es porque no quería quedarse ni un minuto más.
Ser papaupa
Expresión muy nariñense para hablar de alguien que se cree la gran cosa, el más importante del parche, como si fuera la última Coca-Cola del desierto. Se usa medio en burla, medio en crítica, para bajarle los humos a la gente agrandada. Y hay que admitir que suena tan sabroso que provoca usarla a cada rato.
Relámpago de cuy
Dicho bien nariñense para el que come a toda velocidad, sobre todo si le ponen un cuy asado al frente. Es el típico que no conversa, no respira y en dos mordiscos ya dejó el plato limpio. Se usa en plan broma, con admiración y un poquito de envidia, porque ese ritmo no lo aguanta cualquiera.
Mijo
Abreviación de mi hijo, muy usada en Nariño para hablarle con cariño a alguien más joven o a una persona con la que hay mucha confianza. No tiene que ser tu hijo de verdad, puede ser un sobrino, un vecino o hasta el amigo despistado del combo. Suena cercano, familiar y a veces también sirve para regañar con amor.
¡Las hijas!
Expresión muy nariñense de sorpresa o disgusto, como cuando algo te sale al revés o te agarra fuera de base. Es parecida a decir carajo o miércoles, pero más suave y hasta un poco chistosa. Sirve tanto cuando algo se daña, cuando te asustan o cuando ves una metida de pata monumental. Y hay que admitir que suena bien sabroso.
¡Esa vaina está como lobo!
En Nariño se dice que algo está como lobo cuando está brutal, exageradamente bueno o sorprendente, de esos momentos que uno queda con la boca abierta. Se usa para hablar de partidos, rumbas, comida o cualquier cosa que haya salido a otro nivel. Es de esas expresiones que suenan raras pero terminan pegándose duro.
Vivir como chucha en panadería
Expresión nariñense para decir que alguien vive sabroso, sin preocupaciones y con todo a la mano, como una chucha metida en una panadería llena de panes para hartarse. Se usa cuando a alguien le va tan bien que casi da envidia, pero de la buena, de esa que hace reír y pensar que ojalá a uno le tocara igual.