Expresión muy usada para decirle a alguien que espabile, que se apure o que esté bien atento. Es como un recordatorio cariñoso pero con presión, típico entre amigos, familia o incluso en el trabajo. En Nariño suena a regaño con cariño, de esos que te hacen moverte rápido aunque estés medio dormido.
Expresión bien boyacense para decirle a alguien que se ponga atento, que espabile o que no se deje coger ventaja. Sirve tanto como aviso serio como para meterle presión con cariño, tipo “póngase las pilas”. Va con ese “pues” que le da sabor de tierra fría y suena a regaño de casa.
Se dice para meterle alerta a alguien: que se ponga vivo, que esté pendiente o que se prepare, porque viene algo importante o se puede armar un enredo. Es un jalón de orejas suave, muy de la zona, y sirve tanto para advertir como para apurar. Si te lo sueltan, mejor no te duermas.