Se dice cuando te pones a escribir sin filtro, a lo que salga, dejando que la cabeza y el corazón manden. Es soltar la mano y tirar palabras como vengan, sin preocuparte mucho por la forma ni por si suena bonito. Ideal para desahogarte o sacar ideas en bruto. A veces queda oro, a veces un enredo sabroso.
"Me dio la madrugada y me puse a escribir trocha en el cuaderno, y cuando amaneció tenía tres páginas de desahogo y un verso medio torcido, pero bien sentido."