Se dice cuando te toca cargar con la culpa o las consecuencias de algo que no has hecho, normalmente por estar en el sitio equivocado o por ser el pringado oficial del grupo. Vamos, comerte un marrón que era de otro. Es bastante común en toda España y da una rabia fina, la verdad.

"Se cargaron el jarrón en la fiesta y, como yo estaba al lado, me tocó pagar el pato. Encima el culpable se fue silbando, qué morro."

Se dice cuando acabas cargando con la culpa, el castigo o el marrón de algo que hicieron otros, o de un lío en el que ni pinchabas ni cortabas. Vamos, que te toca comerte el regaño, pagar la cuenta o quedar como el malo sin haberla buscado. Injusto, pero pasa más de lo que debería.

"En la chamba se cayó el sistema por meter mano donde no era, pero el jefe me miró a mí y terminé pagando el pato mientras los otros se hicieron humo."

Se dice cuando te toca cargar con la culpa o las consecuencias de algo que no has hecho, o que ni te iba ni te venía. Vamos, que te comes el marrón por otro y encima te miran a ti. Muy de injusticia cotidiana, de esas que te dejan con cara de ¿pero yo qué he hecho?

"Se rompió la impresora en la oficina y, como yo era el último que la usó, me hicieron pagar el pato a mí. Encima el jefe soltó un sermón y yo ni la toqué."

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