En Tolima se usa para hablar de chisme bien jugoso, de esos que se pasan de casa en casa más rápido que gripe en bus lleno. Es el rumor sabroso, con detalles, exageraciones y media novela incluida. No es cualquier cuento, es el pelambre que arma tertulia, café, risas y uno que otro problema, pero igual la gente no suelta.
En Nariño se usa para hablar del chisme sabroso, el comentario a escondidas y el murmullo que rueda por todo el barrio. Es ese correveidile donde todo el mundo opina, exagera y mete cucharada, pero nadie admite que fue el que empezó el cuento. Y hay que admitir que a veces el pelambre es mejor que la novela.
Chisme o comentario mala onda sobre alguien, normalmente a sus espaldas. Es el deporte nacional en muchas oficinas y pasillos, la verdad.