En Nariño, cabezón no es solo el que tiene la testa grande, también es el terco nivel leyenda. Es esa persona que se mete una idea en la cabeza y no la suelta ni con agua bendita. Puedes mostrarle pruebas, videos y hasta testigos, pero el man sigue firme. Y hay que admitir que a veces da hasta risa.
En Chile, cabezón se usa para alguien porfiado, terco, que no suelta la idea ni aunque le demuestren mil veces que está equivocado. Puede ser también alguien con la cabeza grande, pero casi siempre va por el lado de la tozudez. Es ese amigo que discute hasta en el asado y nunca reconoce que se pasó de rosca.
En Perú se usa para llamar a alguien terco, que no entra en razón ni a palos, el típico que se emperra con su idea aunque todo el mundo le diga que está mal. A veces es apodo cariñoso, otras es medio bronca. También puede ir por el tamaño de la cabeza, porque sí, hay gente con tremenda cabezota y el apodo se cae de maduro.
En Nicaragua se le dice cabezón a la persona terca que no afloja ni aunque le enseñen pruebas en la cara. Es ese maje que se emperra con su idea y no hay forma de hacerlo cambiar de opinión. A veces hace gracia, pero también puede ser bien cansado cuando uno solo quiere paz.