Se usa para decir que alguien se quedó dormidísimo, como si le hubieran desconectado el cerebro de un botonazo. No es solo echar la siesta, es caer rendido sin darte cuenta, bien profundo y sin enterarte de nada. Muy de cuando traes desvelo, cruda o vienes molido de todo el día. Y la neta, a veces quedarse frito se siente glorioso.

"Entre el solazo, las cheves en la playa y los tacos de mariscos, llegué al depa, me tiré en la cama y me quedé frito, ni escuché cuando mis compas armaron la peda en la sala"

Se dice cuando te duermes de golpe y bien profundo, como si te hubieran apagado con un botón. Suele pasar en el sofá, en el bus o en cualquier sitio si vas reventado. No es una siesta fina, es caer fulminado. Y sí, después de un cocido o un bocata, pega el sueño que da gusto.

"Salí del curro hecho polvo, me zampé un bocata de calamares y me quedé frito en el sofá. Mi colega me llamó tres veces y yo, ni caso."

Se dice cuando alguien se duerme de golpe y se queda profundamente sobado, como si le hubieran apagado el interruptor. Suele pasar por cansancio, por una comilona o por el calorcito del sofá. No es exclusivo de La Rioja, pero allí se usa tan pancho. Y sí, da un poco de envidia.

"Volvimos de la sierra, me senté un segundo en el sofá y me quedé frito. Mi primo puso jotas a todo trapo y ni con esas me despegué la siesta."

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