En Nariño rajar es irse de fiesta con toda, tomar hasta quedar prendido y soltar la vergüenza por completo. No es solo tomarse unas polas, es desfasarse, amanecer y tener historias que al otro día dan risa y un poquito de pena. Es de esas palabras que ya avisan que la noche se va a poner brava.
En el Quindío, rajar es ponerse a hablar mal de alguien a sus espaldas, tirarle veneno y chisme sabroso cuando la persona no está. Es como desahogarse con malicia, pero en versión cafetera. Si no rajás de nadie en la tertulia, casi que ni estuviste, aunque uno luego se haga el santo.
En Bolivia rajar es ponerse a hablar mal de alguien, criticarlo con ganas y casi siempre a sus espaldas. Es como desahogarse pero con veneno, sacando todos los chismes y defectos de la persona. Se usa mucho entre amigos cuando alguien no para de criticar a todo el mundo, y la verdad es que a veces cansa bastante.