En Zacatecas se dice cuando alguien anda bien alzado y te avienta miradas pesadas, como retándote o queriendo pleito sin decir nada. Es esa actitud de estar midiendo a la gente, con cara de pocos amigos, como si los ojos fueran navaja. No siempre acaba en bronca, pero sí pone el ambiente tenso.
"En la peda, el vato de la gorra se quedó en la esquina dando vidrio a todos, y nomás se acercaban por una chela y ya los quería intimidar."