En Guate, decirle a alguien sopero es llamarlo chismoso, metido y bien entrometido. Es esa persona que siempre anda averiguando lo que no le importa y contando lo que se entera. Básicamente vive con la oreja parada y la cuchara metida en lo ajeno. Y hay que admitir que a veces hasta entretiene el chisme.
En Oaxaca se le dice así al que es bien tragón y ansioso con la comida, el que no se aguanta y ya está pidiendo más antes de terminar. También aplica para el que siempre anda de encimoso con la olla, viendo qué cae. No es insulto pesado, más bien carrilla entre compas.
En la Costa Atlántica llaman sopero a la persona que se pega a todos los eventos donde haya comida o trago gratis, así no lo hayan invitado ni de chiste. Es como ese plato de sopa que aparece en toda fiesta costeña, siempre listo para servirse. Es medio abusivo, pero también tiene su toque de personaje folclórico.