Verbo usado para hablar de cuando alguien se pone en modo conquista intensa, pero toda llena de detalles empalagosos, halagos melosos y gestos bien cursis. Es como echarle azúcar a lo que ya era dulce, a veces tierno y a veces tan exagerado que da risa. Ideal para describir al que se pasa de romántico sin vergüenza alguna.
Verbo para decir que alguien se puso cursi a lo bestia: demasiado romántico, empalagoso o tierno, de esos que hablan con miel y hacen detallitos exagerados. Se usa medio en burla, medio con cariño, cuando ya se pasaron de intensos con la rosa, la cartita y el drama. A veces da ternura, pero también pena ajena.