Forma muy común y cariñosa de llamar a un amigo cercano, aunque no sea familia. En San Luis Potosí se usa para marcar confianza, barrio y buen rollo, como decir hermano, compa o carnal, pero con sabor potosino. Sirve tanto para saludar como para regañar con cariño, y la neta suena bastante chido.
En Santa Fe se usa primo para hablarle con buena onda a alguien que no conocés mucho, como si fuera casi de la familia pero sin confianza total. Sirve para romper el hielo en asados, previas, canchas o en la vereda tomando algo. Es cercano sin ser pesado, y tiene ese gustito a barrio que siempre suma.
Además de ser tu pariente, en Durango se usa para llamar a casi cualquier amigo o conocido con confianza. Es como decir bro o compa, pero con ese sabor norteño que suena a banda, troca polvosa y carne asada en el patio. Suena cercano, relajado y hasta cariñoso, aunque no compartan ni una gota de sangre.
En Buenos Aires, primo es el gil del grupo, el confiado al que siempre le terminan metiendo el perro. Es el que cae en todas, ya sea en el truco, en una apuesta boluda o en el asado cuando hay que poner plata de más. No es tu pariente, es el que se deja embaucar. Y hay que admitir que todos fuimos primo alguna vez.
En Cusco se usa primo para llamar de forma cariñosa a los amigos, patas del barrio o incluso a gente que recién conoces, como si todo el mundo fuera familia. Sirve para romper el hielo, crear confianza al toque y marcar buena onda. Eso sí, si alguien te dice primo y tú respondes seco, quedas como un aguafiestas total.