Se dice cuando alguien se marca una pose y se da importancia, como si fuera más fino, más listo o más importante de lo que toca. Vamos, que se monta el numerito para quedar bien o para que le miren, aunque no venga a cuento. Muy de vacilar con aires, pero en plan de andar por casa.
"En la cena se puso a hablar de vinos como si fuera sumiller y ni sabía abrir la botella. Vaya manera de echarse una clase delante de todos."