En Santiago del Estero se dice ángel caído para hablar de esa persona que tiene cara de santo, sonrisa tierna y modales suaves, pero en realidad es la mente maestra de todas las travesuras. Parece inocente, pero siempre está metido en quilombos. Es ese que tu abuela adora y tu grupo sabe que es el más bandido de todos.
En Sonora se le dice ángel caído al compa que siempre acaba bien tumbado en las fiestas, el que nunca sabe cuándo parar la pisteada. Es el rey del despapaye, el que arma el relajo, canta, grita y termina siendo leyenda al día siguiente. Es medio tragedia y medio chiste, pero todos lo quieren en la bola.
Se usa para hablar de esa persona que parece un santo, re buenita y tranqui, pero en el fondo es tremendo personaje. Te sonríe, te tira buena onda y después te clava el visto, se come tus facturas o te manda al muere sin culpa. Es como decir que es medio diablin pero con cara de nene de comunión, y la verdad es que todos conocemos uno.
Se usa para hablar de alguien que antes era todo juicioso, bien portado y casi santo, pero que de un tiempo para acá se desató con la rumba, el trago y el desorden. Es como decir que se le cayó la aureola y ahora anda en modo farra total. Y hay que admitir que a veces el cambio tiene su gracia.
Se usa para hablar de alguien que tenía fama de santo, buena gente y todo correcto, pero con el tiempo se le ve lo tremendo, lo bandido o lo maldadoso. Es como decir que se le cayó la aureola y ahora muestra su verdadero lado oscuro. Y hay que admitir que a veces la caída es bien escandalosa.