Se usa cuando alguien queda con un rencor bravo y unas ganas de revancha que no se le quitan ni durmiendo. Es como quedar picado después de una ofensa o una humillación y prometerse que la próxima vez no se deja. Suena intenso porque lo es, y la verdad es que tiene bastante saborcito vengativo.
Se usa cuando alguien queda picado y rencoroso después de que le hacen algo que no le gustó nada. No es solo molestia, es quedar con la espinita clavada, esperando la revancha o la oportunidad de desquitarse. Es como llevar el rencor tatuado en la frente, y hay que admitir que suena bien dramático.