Interjección bien colombiana para soltar cuando algo te sorprende, te emociona o te sale mal, tipo cuando te das un golpe o se te cae el celular. Es la versión más suave y “presentable” de jueputa, perfecta para decirla delante de la abuelita sin que te mire feo. Igual suena con toda la fuerza.
Exclamación muy paisa para soltar sorpresa, asombro o hasta rabiecita sin decir la grosería completa. Sirve cuando algo te deja loco, te impresiona o te saca la piedra, pero quieres sonar más suave. Es como el comodín del berraco para reaccionar a casi cualquier cosa intensa. Y hay que admitir que suena bien sabroso al decirlo.
Exclamación muy boyacense que se usa para soltar sorpresa, rabia suave, susto o indignación sin llegar a ser tan grosera. Sirve tanto cuando algo sale mal como cuando pasa algo increíble. Es como el comodín emocional del boyaco, suena fuerte pero al final hasta tiene su encanto y hace reír a la gente.
Expresión muy huilense que se usa para soltar la sorpresa, el asombro o incluso la rabiecita contenida. Es como decir wow, pero con sabor a tinto y tierra caliente. Sirve tanto cuando algo sale increíble como cuando pasa algo tan absurdo que solo queda soltar un buen juepucha y seguir viviendo.