Se dice de alguien que se la pasa pendiente del chisme y de la vida ajena, como si fuera la doña del barrio con silla en la puerta y ojo clínico para todo. Es meterse donde no lo llaman, comentar quién llegó, quién se fue y por qué. Suena burlón, pero bien cotidiano.
"Veci, deje de jugar a la señora: usted ni compra ahí y ya sabe quién entró, quién salió y hasta qué marca de arroz llevó."