Se dice de alguien que se pone a hablar como si fuera una autoridad, con palabras rimbombantes y mucho cuento, pero al final no aporta nada. Es como hacerse el importante, dar carreta y marear la perdiz para quedar bien. Va con burla, porque suena a discurso de político: largo, bonito y vacío.
"La rumba iba una chimba, pero llegó Juan y se puso a hacerse el congresista con un discurso eterno sobre la vida, y nadie entendió ni cinco."