Palabra muy usada para hablar de un caos absoluto, de esos momentos en que todo está patas arriba y parece que pasó un huracán por la casa. Sirve para describir desorden, reguero, desastre total y cero ganas de ponerse a organizar. Es de esas palabras que uno suelta suspirando mientras piensa por dónde empezar.
Término usado para describir un desorden o caos épico, normalmente tras una fiesta salvaje. Imagínate que hasta el perro quedó mareadón.
Se usa para hablar de un caos sabroso, un desorden total donde todo está fuera de control y a nadie parece importarle mucho. Puede ser un relajo en una fiesta, en la casa o en la chamba. Es como decir que todo está hecho un desastre, pero con ese toque de desmadre divertido que hasta da risa.