En Nueva Esparta se le dice lonchera a la persona que siempre anda lista para la rumba, con energía infinita y cero ganas de irse temprano. Es como un combo portátil de fiesta, tragos y chisme, que donde llega prende el ambiente sin mucha ciencia. Y hay que admitir que a veces provoca tener una lonchera cerca.
En la Costa Caribe, lonchera no es solo el tarrito del almuerzo, también es la persona que siempre está cazando comida ajena. Ese que no pone un peso, pero aparece como por arte de magia cuando huele fritos, sancochito o lo que sea. Es medio cansón, pero al final siempre termina comiendo algo, el desgraciado.
En Lima se le dice lonchera a la persona que siempre está pensando en comer, que vive con hambre eterna y se las arregla para conseguir algo de picar donde sea. Siempre tiene su táper, su sánguche o alguna galleta escondida. Básicamente, su superpoder es detectar comida gratis y nunca se queda sin lonche.
En El Salvador, lonchera no es solo la cajita del almuerzo, también se usa para hablar de un regaño largo, intenso y medio cansón que te sueltan cuando la has liado. Es como un mini sermón lleno de consejos que no pediste, pero que igual te toca aguantar con cara de yo-no-fui.