Dicho murciano para cuando alguien se viene arriba y se pone chulito, orgulloso o altanero, como si acabara de conquistar el mundo. Va de postureo y de creerse el rey del mambo por una tontería o por un logro. Se dice con guasa, para bajarle un poco los humos sin montar bronca.
"Ganó una pachanga y ya iba por el barrio saludando como famoso, más chulo que un gatico con botas. Le dije: baja el pistón, figura, que era contra los críos."