Se dice cuando alguien tiene derecho a opinar y, además, su opinión cuenta de verdad en una decisión. No es solo hablar por hablar, es que te toman en serio y tu voto pesa. Se usa mucho en reuniones, grupos y familias cuando hay que acordar algo. Ojo, no significa mandar siempre, pero casi.
"En la junta del barrio, Juan sí tiene voz y voto para armar la pichanga, porque el pata conoce a todos y no se le escapa una."