En Piura, chamba es el trabajo del día a día, ese que te saca sudando la gota gorda bajo el solazo y con los jejenes haciendo fiesta. Puede ser en la chacra, en construcción o en lo que salga, pero siempre implica esfuerzo, cansancio y algo de orgullo piurano por aguantar la faena.

"Oe causa, alista tus herramientas que hoy nos toca una chamba brava en la chacra y el sol está que quema hasta las ideas."

En Perú, chamba es trabajo, curro, pega. Se usa para hablar del empleo o de cualquier tarea que te toca hacer, desde la oficina hasta el cachuelo del finde. Suena bien de barrio y bien cotidiano, como diciendo: toca ganarse el pan. No es épico, es la vida misma, pero igual tiene su encanto.

"Causa, hoy la chamba me reventó, ni tiempo pa' mi menú. Salí tarde y todavía el micro iba full, ya fue, mañana será."

Chamba es la forma bien peruana de decir trabajo, sobre todo cuando es chamba dura, de meterle punche y sudar la gota gorda para ganarse los frejoles. Se usa tanto para la pega formal como para cachuelos y movidas varias. Suena más cercano que decir trabajo, y la verdad es que tiene bastante más sabor.

"Oe causa, si no consigo chamba esta semana me quedo sin playa, sin chelas y sin cevichito el domingo, así que voy a meterle punche al toque."

En Perú, chamba es trabajo o empleo, dicho en plan callejero y sin tanta formalidad. Sirve tanto para hablar de tu curro como para preguntar si alguien ya está chambeando. Es súper común en el día a día, desde la esquina hasta la oficina. Suena cercano, bien de barrio, y entra fácil en cualquier conversación.

"Oe, causa, ¿ya conseguiste chamba o sigues tirado en el sillón viendo TikTok y comiéndote el arroz con huevo?"

En Lima y en buena parte del Perú, chamba es trabajo, curro o empleo. Vale para la pega formal, para el cachuelo y para cualquier cosa que te tenga ocupado. A veces suena a que estás hasta el cuello, pero no siempre, también puede ser neutro. Es de las palabras más usadas del día a día.

"Pata, hoy no salgo ni a la esquina, tengo chamba hasta tarde y encima el jefe está que jode con los pendientes."

En Piura y en buena parte del Perú, chamba es trabajo, curro o pega. Puede ser tu empleo formal o una chambita por ahí para sacar unos soles. Se usa en plan cotidiano, entre patas, y suena bien de barrio. Ojo que no siempre implica algo duro, pero suele oler a jornada larga.

"Oe, causa, ¿ya conseguiste chamba o sigues en modo rebusque? Yo ando en una chambita, pero el jefe jode y paga cuando le da la gana."

Trabajo o empleo, pero dicho con esa dosis de buena onda. A veces implica ese curro que sientes como tu segunda casa (y donde pasas media vida).

"Oye, compadre, ya te veo en el bar siempre pero ¿cuándo piensas buscarte una chamba? ¡Así no llegarás a fin de mes ni de broma!"

Palabra bien popular para decir trabajo o curro. Si estás chambeando, estás metiéndole horas, a veces con cara de sueño y cero glamour. Se usa en la calle, en la oficina y hasta en el taxi. Suena cercano y cotidiano, como cuando dices que andas en la lucha y toca producir.

"¿Qué haces despierto a las seis, causa? Estoy en la chamba desde temprano, hoy toca cerrar el mes y el jefe ya está jodiendo con los números."

En Loreto y en buena parte del Perú, chamba es trabajo, curro o la pega de todos los días. Vale para hablar del empleo o de cualquier tarea que te tiene ocupado, casi siempre en plan informal. Suena cercano y callejero, como cuando dices que andas full y no te da la vida. Bien útil, la verdad.

"Manito, hoy no hay pesca ni chelas, estoy con harta chamba y el jefe ya me tiene marcando como si fuera reloj."

En Perú chamba es la forma más callejera de decir trabajo o empleo, ya sea un curro formal en oficina o una chamba temporal para ganarse unas monedas. Suena más relajado que decir trabajo y tiene ese toque de barrio que le da sabor. Eso sí, aunque suene informal, la plata que deja la chamba nunca cae mal.

"Oe causa, deja de huevear en la esquina y ponte las pilas, que sin chamba no hay chela ni pollo a la brasa el fin de semana"

Palabra súper usada en Perú para hablar del trabajo, ya sea la pega formal, el cachuelo de fin de semana o cualquier curro que te toque hacer para ganarte unas monedas. Puede ser algo tranqui o una chamba que te revienta el cerebro y el cuerpo. Es de esas palabras que suenan a sudor, esfuerzo y también a anécdotas locas.

"Hoy la chamba estuvo tan brava que si mi jefe me pide quedarme más, renuncio y me voy a vender cevichito en la playa de Paracas nomás"

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