En Lima se usa para decir que te quedas en casa, bien abrigado y en modo cueva, normalmente con manta, series o pelis, porque hace un frío húmedo que te quita las ganas de existir afuera. Es el plan casero por excelencia cuando no quieres ni asomarte a la bodega. Y sí, da gustito.
Acción de compartir un mate, pero se refiere más a un evento social donde uno se entera de todos los chismes del pueblo.
En Tierra del Fuego matear es casi deporte extremo contra el frío. Es sentarse con el termo siempre cargado, cebar un mate tras otro y dejar que la charla se estire sin apuro. Puede ser en ronda con amigos o en soledad mirando la ventana helada, pero siempre es ritual y casi una forma de abrigo emocional.
En Misiones matear es sentarse a compartir unos buenos mates con alguien, casi como un ritual medio sagrado. Es la excusa perfecta para charlar largo y tendido, chusmear de la vida ajena, ponerse al día con todo y de paso clavar alguna factura o chipita. Y la verdad, pocas cosas unen tanto como un buen mate bien cebado.
En Córdoba, matear no es solo tomar mate y ya está. Es sentarse a charlar largo y tendido, filosofar de la vida, tirar chisme fresco y arreglar el mundo como si fueras senador. Es ese ritual eterno donde el termo nunca se acaba y siempre aparece un chusmerío nuevo, lo cual tiene su encanto.
Verbo bien rioplatense para decir que te juntás a tomar mate en ronda, charlar un rato y cebar como corresponde. No es solo tomar, es el plan completo: termo, yerba, charla y esa pausa que te acomoda el día. En Uruguay es casi un ritual, y si el mate está lavado, se corta la magia.
Acto sagrado uruguayo que consiste en pasar horas y litros compartiendo un mate. No es desayuno, almuerzo ni cena, es un ritual de charla infinita.
En San Juan se dice matear cuando te juntás con la banda a tomar mate tranqui, pasando el termo, charlando de la vida y tirando chisme o filosofía barata. No es solo tomar mate, es el ritual entero, la ronda, la sobremesa eterna y la excusa perfecta para no hacer nada productivo, pero sentirse re acompañado.
En Misiones matear es sentarse a compartir unos mates tranqui, charlar de la vida y hacer una pausa del quilombo diario. No es solo tomar yerba caliente, es un ritual social casi sagrado donde se chusmea, se arregla el mundo y se pierde la noción del tiempo. Y la verdad, tiene una magia bastante adictiva.
Verbo bien del Litoral para decir que te ponés a tomar mate en ronda, sin apuro, mientras charlás de todo un poco. Puede ser con amigos, familia o vecinos, y va desde el chisme del barrio hasta la charla profunda existencial. No es solo tomar mate, es hacer tiempo, compañía y sobremesa con yerba.
En Misiones matear es juntarse a tomar mate tranqui, charlar de la vida, tirar chisme, planear pavadas y arrancar o cerrar el día con buena onda. No es solo tomar algo caliente, es casi un ritual social que te baja un cambio y te hace sentir en casa, aunque estés hecho pelota.
En Salta, matear es juntarse a tomar unos buenos mates con la familia, los amigos o quien se sume, siempre con charla larga, chisme fresco y risas aseguradas. No es solo tomar algo caliente, es un ritual tranqui, sin apuro, donde se arregla el mundo y se agranda todo un poquito. Y la verdad, es un planazo.
Verbo bien rioplatense para decir que te ponés a tomar mate en ronda, charlando tranqui y cebando uno tras otro. No es solo “tomar”, es el ritual: termo, yerba, bombilla y la charla que se estira. Se usa para planes caseros, plaza o laburo. Y sí, te deja la lengua curtida.
Verbo bien del sur para decir juntarse a tomar mate en ronda, cebar y pasar, charlar de la vida y estirar la tarde sin apuro. No es solo tomar, es el ritual completo: termo, bombilla, bizcochitos y chusmerío. Y sí, entre mate y mate siempre sale alguna teoría falopa que suena brillante en el momento.
Tomarse unos mates con tanta calma que el tiempo parece frenar, como si el mundo quedara en pausa un rato. Es sentarse a cebar, charlar de la vida, chusmear un poco y bajar un cambio aunque tengas mil cosas pendientes. En Misiones es casi un ritual diario, y la verdad es que tiene un encanto que engancha fuerte.
En Entre Ríos matear no es solo tomar mate, es todo el ritual de cebar, charlar y colgarse un buen rato con la gente. Se usa cuando estás pasando el tiempo con el termo al lado, arreglando el mundo o chusmeando del barrio. Y hay que admitir que con un buen mate todo parece un poco menos dramático.
Verbo bien del Litoral para decir que te juntás a tomar mate en ronda, charlar, cebar y pasarla tranqui. No es solo tomar, es el plan completo: plaza, vereda, río o patio, con bizcochitos, chipá o lo que haya. En Misiones el mate va con todo, y encima se estira horas.