Tirado
Se dice de alguien que está tirado, o sea, re pancho y sin ganas de moverse, como pegado al sillón. También vale para estar medio hecho bolsa o simplemente descansando a lo bestia. Es de esas palabras simples que te pintan la escena en un segundo. Y sí, da un gustito decirlo.
Dame una mano
Se dice para pedirle a alguien que te ayude, que te eche una mano con una tarea o un problema. Puede ser algo serio o una boludez del día a día, pero siempre con tono de confianza. Muy de charla entre amigos, familia o laburo. Si te lo dicen, no te hagas el sota, arrimá el hombro.
Septiembre caliente
Se dice cuando en La Pampa pinta un calorazo en septiembre, de esos traicioneros que te hacen creer que ya llegó el verano. Venís de bancarte el frío, guardaste los shorts y de golpe estás transpirando en el bondi. Sirve para quejarse con humor del clima loco y del cambio brusco de temperatura.
Estar hecho una lona
Se dice cuando estás hecho polvo, reventado de cansancio o sin fuerzas, como una lona tirada en el piso después de comerse todo el viento. Vale para después de laburar, entrenar o pegarse un viaje eterno. No es que estés triste, es que el cuerpo te pide cama y silencio. Y sí, suele venir con siesta obligatoria.
Hacerse el político
Se dice cuando alguien se pone en modo prometer por prometer, tirando chamuyo y vendiendo humo, sabiendo que después no va a cumplir ni de casualidad. Suele venir con sonrisita de campaña y mucha palabra linda. Va perfecto para el amigo que te jura algo y después desaparece como si nada. Y sí, da bronca.
Embarrarse
En La Pampa se dice cuando te metés en un quilombo o en una situación complicada por metido, por curioso o por cabeza dura. Puede ser literal, acabar lleno de barro, o figurado, quedar pegado en un drama que no era tuyo. Vamos, que te la buscaste solito y ahora a bancarla.
Estar hecho un hospital
Se dice cuando alguien está hecho bolsa, con mil achaques a la vez, como si llevara un hospital encima. Entre dolores, resfríos, contracturas y lo que pinte, no zafa de una. Es una forma exagerada y bien gráfica de decir que estás para el arrastre. Dramática, sí, pero bastante efectiva.
Estar fulero
En La Pampa se dice estar fulero cuando alguien o algo se ve feo, descuidado o medio tristón, como que no da una buena impresión. Puede ser la pinta de una persona, una casa hecha bolsa o hasta un día gris que te tira para abajo. Es medio bardero, pero también cariñoso, según el tono. Y hay que admitir que suena bastante gracioso.
Seguir derecho como caballo de carreta
Se dice de alguien que va a lo suyo y no se desvía ni aunque le hagan señas con una bengala. Sigue de frente, terco y enfocado, sin distraerse con nada, ni chismes, ni tentaciones. Puede sonar a elogio por constante o a crítica por cabeza dura, según el tono. Bien de campo, bien gráfico.
Pampa tour
Se dice cuando te vas de gira por varios bares o boliches de La Pampa en una sola noche, saltando de lugar en lugar como si fuera una ruta obligatoria. Es básicamente un tour etílico con amigos, mucha charla y bastante joda. Si al otro día te levantás destruido, es que el Pampa tour salió como corresponde.
Tener más cuentos que una empresa
Se le dice a alguien que vive chamuyando, inventando excusas o historias para zafar de una cagada, llegar tarde o no hacerse cargo. Siempre aparece con un cuentito nuevo, como si tuviera un guionista en el bolsillo. No es que sea creativo, es que te quiere vender humo y a veces hasta le sale bien.
Lechuzo
Se le dice a alguien que es más nocturno que un búho: vive de noche, se queda de joda hasta cualquier hora y antes del mediodía no existe porque está recargando pilas. No siempre es insulto, a veces es pura cargada entre amigos. Si te lo dicen, asumilo: sos de trasnoche.
Prometer el cielo
Se dice cuando alguien te vende una idea espectacular y te promete maravillas, como si fuera a bajarte la luna, pero suena a chamuyo o a puro humo. Vamos, que te pinta un plan de película y después capaz no cumple ni la mitad. Muy útil para pinchar globos de entusiasmo ajeno.
Ser una máquina
Se usa para decir que alguien es muy bueno en algo, que lo hace con una habilidad brutal y sin despeinarse. Es como llamarlo crack, capo o genio, pero en versión más fierrera. Suele usarse cuando la persona rinde a full, no se cansa nunca y deja a todos con la boca abierta. Y la verdad, suena re poderoso.
Estar más perdido que un gallo en La Pampa
Se usa para decir que alguien está perdidísimo, desorientado o sin idea de qué hacer o para dónde ir. La gracia es imaginarte a un gallo, que pinta cero en la llanura pampeana, dando vueltas sin rumbo. Vale para la calle, una charla, un trámite o cuando te largan en un lugar nuevo y te mareás.
Estar hecho un tereré
Se dice de alguien que queda re planchado, medio bobo o adormilado, como si el calor le hubiera derretido las ideas. Suele pasar después de comer mucho, tomar algo y tirarse a la sombra: quedás ahí, sin apuro y sin reacción. No es que estés mal, es más bien un modo gracioso de decir que estás en modo siesta total.
Estar de carne
Se dice cuando estás hecho bolsa, reventado de cansancio, como después de laburar todo el día y quedarte sin nafta. Es ese nivel en el que solo querés tirarte en el sillón o en la cama y que nadie te pida ni un favorcito. Muy de campo y bien gráfico, porque quedás como un pedazo de carne.
Hacerla de actor
Se dice cuando alguien se pone exagerado o sobreactúa una situación, como si estuviera en una novela de la tarde. No es que mienta siempre, pero le mete tanto show que ya no sabés si le duele de verdad o si está buscando aplausos. Va perfecto para el dramático del grupo que todo lo vive al mango.
Toparse una siestita
Se dice cuando te clavás una siestita corta y bien merecida, de esas que te resetean el alma. Suele caer después de un asado pesado, un viaje largo o una mañana de laburo. No es dormir por dormir, es pegar un cabezazo estratégico para volver a la vida. Y sí, es un placer culpable.
Ser un pampeano de ley
Se dice de alguien que es bien de La Pampa, de los de verdad: auténtico, derecho y cumplidor. Es esa persona en la que podés confiar sin vueltas, que no se borra cuando se pudre todo y te banca en las buenas y en las malas. Suena a orgullo local y a elogio grande, de los que se ganan.
Estar hecho un pampeano
Se dice de alguien que está a tope, fuerte y con una energía bruta, como si viniera de laburar en el campo y todavía le quedara nafta para seguir. Es un piropo medio exagerado, bien de tono criollo, para marcar que alguien está hecho una máquina y no se cansa ni a palos.
Aceitada
Se dice cuando una joda salió redondita y estuvo bien prendida, con la gente a pleno, todo fluyendo sin cortes. Es como decir que la noche estuvo aceitada, que no hubo baches, que la música pegó y nadie se quería ir. Suena bien pampeano y medio exagerado, pero funciona.
Estar en la percha
Se dice cuando alguien está sin laburo, parado, sin un mango y esperando que salga algo. La idea es que estás como una prenda colgada en la percha, quietito, sin uso y medio olvidado. Se usa mucho en charla cotidiana, con tono de resignación o humor negro, según el día y la billetera.
Hacer la gran asador
Se dice cuando alguien la re contra caga y arruina todo, pero encima con una seguridad bárbara, como el que se cree maestro del asado y termina quemando hasta las achuras. Aplica para cocinar, laburo, planes o lo que sea: arrancó canchero, se confió y lo dejó hecho un desastre. Duele, pero da risa.
Azucarar la cosa
Se dice cuando alguien le mete azúcar de más a un relato o a una situación, o sea, la adorna, la exagera y la pinta más linda de lo que fue. Es como chamuyar con moño: no es que sea mentira total, pero está re maquillado para quedar bien o vender humo. Y sí, se nota.
Mandarse una macana
Se dice cuando alguien se manda una cagada o mete la pata fuerte, normalmente sin mala leche. Puede ser un error grande, una torpeza o una decisión medio improvisada que sale mal. En Argentina se escucha un montón, y en La Pampa también, sobre todo para retar con cariño y reírse un poco del desastre.
Ponerse la piel de gallina
Se dice cuando algo te provoca escalofríos y se te eriza la piel, ya sea por emoción, miedo, frío o porque te pegó fuerte una canción. Es la típica reacción de los pelitos parados, como si el cuerpo dijera ojo, esto está intenso. En Argentina se usa un montón y queda re natural.
Peña loca
Se dice de un grupito de amigos que siempre anda con ganas de joda, inventando planes medio delirantes y metiéndose en cualquier quilombo divertido. Es la banda que no se queda tranqui ni a palos y te arrastra a la aventura. No es insulto, es más bien cariño con un toque de caos.
Estar en el cuarto menguante
Se dice de alguien que está colgado, distraído o en la luna, como si la cabeza le estuviera en cualquier lado menos acá. Es esa vibra de mirar fijo al vacío y no registrar nada de lo que pasa alrededor. Muy de charla cotidiana, con guiño lunar, para pinchar al que vive en su mundo.
Andar a mil
Se dice cuando vas con mil cosas encima y no paras ni un segundo. No siempre es ir rápido en coche, más bien es estar a tope, con la cabeza en modo turbo y la agenda explotada. Muy de andar corriendo entre laburo, mandados y quilombos varios. Y sí, suele venir con ojeras de regalo.
Estar hecho un asado
Se dice de alguien que está tirado, pancho y sin apuro, como si ya estuviera en modo domingo con olor a parrilla. No es tanto “relajado zen”, es más bien “me chupa un huevo el quilombo” y me quedo acá disfrutando. Ideal para el que se escaquea mientras los demás se rompen el lomo.
Subirle al mate
Se dice cuando alguien se viene arriba con una idea o un plan y se pasa de rosca, como si se hubiera cebado de más y ya estuviera delirando un poquito. Es una forma bien de campo de decirle a alguien que baje un cambio y vuelva a la realidad. Y sí, suele venir con risita.
Estar a fainá
Expresión pampeana para decir que estás re perdido, desorientado o medio en cualquiera, como cuando caés a un lugar y no entendés nada de lo que pasa. Se usa para marcar que no tenés idea de la situación, que estás fuera de contexto o que venís colgado. Suena graciosa y bien de pueblo.
Ser re piola
En Argentina, decir que alguien es re piola es soltar que es muy copado, buena onda y con esa viveza de barrio que te resuelve todo sin hacerse el vivo. También vale para algo que está buenísimo. Es un elogio bien de calle, de esos que te dejan como crack sin chamuyo.
Andar recogiendo soja
Se dice de alguien que va de levante en levante, sumando chongos o minas por todos lados, como si fuera una cosechadora en plena campaña. No implica que concrete siempre, pero sí que está en modo conquista y no se queda quieto ni un segundo. Bien de campo, con picardía y un toque de envidia sana.
Sumarle fichas
Se dice cuando alguien le mete más onda a chamuyar o a conquistar a otra persona, como ir juntando puntos en un jueguito. Es insistir con el coqueteo, tirar palitos, aparecer seguido y subir la apuesta de a poquito. Muy de boliche y de charla entre amigos. Si sale bien, suma. Si no, quedás pesado.
Treinta y dos
Se dice cuando tenés un hambre feroz, de esas que te hacen ver un asado y emocionarte. Viene de la exageración campera tipo comería hasta treinta y dos vacas, o sea, que te comerías lo que venga. Muy de charla de campo, bien a lo bruto y con gracia.
Pelarse un vinilo
Se usa para decir que alguien se va rápido de un lugar, casi sin que nadie lo note, como cuando despegás una calco de un disco viejo y no queda ni rastro. Es como borrarse, rajar o hacer mutis por el foro. Suena medio retro y eso le da un toque simpático, aunque también algo misterioso.
Achurar
En La Pampa se usa achurar para decir que alguien se pegó un golpazo o se dio una caída bien fea, de esas que duelen solo de mirarlas. Viene de la idea de quedar todo maltrecho, como hecho trizas. Es medio bruto el término, pero en el campo se usa con humor y cariño, no como algo macabro.
Tirar el puente
Se dice cuando alguien se desvive para caerle bien a otra persona o ganarse su favor, tipo hacerle la rosca a full. Es como armar un atajo para acercarse más rápido, con halagos, favores y sonrisita incluida. En criollo, estás tirando el puente para que te den bola o te hagan un lugar.
Salir como primo
En La Pampa se usa para decir que alguien reacciona al toque, medio atolondrado, sin pensar demasiado las consecuencias. Es como mandarse de una sin medir el peligro, con más entusiasmo que neuronas en funcionamiento. A veces hace gracia, pero también puede terminar en desastre épico, así que ojo con salir como primo cada dos por tres.
Hacer novela
Se dice cuando alguien dramatiza de más, exagera una pavada o arma un escándalo como si estuviera actuando en una telenovela. Es ese momento en que todo se vuelve lágrimas, reproches y música triste por una boludez. Va perfecto para bajar a tierra a la persona que está haciendo show.
¡Mande oreja!
Se dice para pedirle a alguien que preste atención o que escuche bien, sobre todo cuando está en cualquiera o no cazó lo que le dijeron. Es como un tirón de orejas en versión hablada, medio en broma pero bien directo. Muy de tono campero, de esos que te acomodan al toque.
Estar de rueda
Se dice de alguien que está en todas, que se entera de todo y siempre cae bien parado. Es el que sabe dónde está la movida, quién se peleó con quién y a qué hora arranca la joda. En resumen, un avivado útil para cualquier plan, para bien o para quilombo.
Matear
Verbo bien rioplatense para decir que te ponés a tomar mate en ronda, charlando tranqui y cebando uno tras otro. No es solo “tomar”, es el ritual: termo, yerba, bombilla y la charla que se estira. Se usa para planes caseros, plaza o laburo. Y sí, te deja la lengua curtida.
Sos más lento que una tortuga en el campo
Se le dice a alguien cuando es lentísimo, colgado o tarda una eternidad en hacer algo. Es una comparación bien de campo, con esa imagen de la tortuga avanzando a paso de mate en la llanura pampeana. Sirve para cargarlo con humor, sin tanta mala leche, pero dejando claro que se está durmiendo.
Volver como perro arrepentido
Se dice cuando alguien vuelve a un lugar o con una persona después de jurar que no regresaba ni loco. Suele pasar tras una pelea, un berrinche o un ataque de orgullo que duró lo que un pedo en una canasta. La idea es que vuelve mansito, medio humillado, como con el rabo entre las patas.
Mandar fruta
Se dice cuando alguien se pone a hablar sin saber, tira datos inventados o exagera a lo loco. Vamos, que está chamuyando y mandando cualquiera, como si estuviera vendiendo humo pero en versión bien argenta. Sirve para pinchar al que se hace el experto y termina diciendo puras pavadas.
Pasar mate
En La Pampa y en buena parte de Argentina, pasar mate es ir cebando y alcanzando el mate en ronda, uno tras otro. Pero no es solo la bebida, es la excusa perfecta para sentarse, charlar sin apuro, ponerse al día y arreglar el mundo. Si hay mate, hay sobremesa y chisme asegurado.
Andar como pingüino
Se dice cuando alguien camina con pasitos cortos, medio rígido y torpe, como si tuviera las piernas duras. Suele salir cuando hace un frío que te deja duro o cuando vas todo apretado por la ropa. En La Pampa pega perfecto: entre el viento y la helada, terminás desfilando como pingüino sin querer.