Se dice cuando alguien le mete azúcar de más a un relato o a una situación, o sea, la adorna, la exagera y la pinta más linda de lo que fue. Es como chamuyar con moño: no es que sea mentira total, pero está re maquillado para quedar bien o vender humo. Y sí, se nota.

"Dale, no me azucares la cosa: decís que fue alto fiestón y a las once ya estabas cabeceando en el sillón con el fernet tibio."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!