Se dice cuando alguien se viene arriba con una idea o un plan y se pasa de rosca, como si se hubiera cebado de más y ya estuviera delirando un poquito. Es una forma bien de campo de decirle a alguien que baje un cambio y vuelva a la realidad. Y sí, suele venir con risita.
"Che, bajá un cambio, le estás subiendo al mate con eso de que vas a cruzar La Pampa en bici en dos horas, ni el viento te salva."