Se dice cuando alguien se manda una cagada, mete la pata o comete un error bastante grande. Puede ser por distraído, por querer hacerse el vivo o simplemente porque le salió todo como el orto. Es bien de charla cotidiana, tipo para retar en joda o marcar que alguien la pifió fuerte. Y sí, suele venir con cargada incluida.
Se dice cuando alguien se manda una cagada o mete la pata fuerte, normalmente sin mala leche. Puede ser un error grande, una torpeza o una decisión medio improvisada que sale mal. En Argentina se escucha un montón, y en La Pampa también, sobre todo para retar con cariño y reírse un poco del desastre.
Se usa cuando alguien comete un error grande, mete la pata feo o hace una cagada por distraído o por mandado. Es como reconocer que la pifiaste y que la situación da un poco de risa pero también de bronca. En Uruguay se escucha mucho en familia y entre amigos, casi siempre acompañado de cara de culpa.
Expresión bien porteña que significa mandarse una cagada, meter la pata feo o hacer algo bastante torpe. No es un errorcito inocente, suele ser una macana con consecuencias, aunque a veces se dice medio en chiste para bajar el drama. Es de esas frases que usás cuando ya sabés que la pifiaste y solo queda reírte un poco.
Se usa para decir que te mandaste un error, una cagada o una metida de pata, a veces bien grande. Vale para despistes tontos y para pifies épicos que te dejan pagando. En Santa Fe y en buena parte de Argentina se escucha un montón. Y sí, cuando pasa, te lo recuerdan toda la semana.
Se dice cuando alguien mete la pata feo, hace una cagada importante o toma una decisión tan mala que después quiere desaparecer bajo la mesa. Es muy de cuando rompés algo, arruinás un plan o hacés cualquier boludez de la que después te arrepentís. Es suave comparado con otros insultos, pero igual te deja marcado.
Se usa cuando alguien se manda una cagada o mete la pata fuerte, ya sea por torpeza, apuro o despiste. Puede ser algo serio o una pavada, pero siempre con ese tono de admitirla sin tanto drama. Muy rioplatense, bien de charla cotidiana. Y sí, a veces da vergüenza, pero también te salva el humor.
Se dice cuando te mandás una cagada o una metida de pata, normalmente por distraído o por hacer algo medio tonto. Es bien rioplatense y en Santa Fe se escucha un montón. No siempre es grave, pero te deja pagando y con ganas de desaparecer un ratito. Ideal para reírse de uno mismo.