Se dice cuando alguien se manda una cagada, mete la pata o comete un error bastante grande. Puede ser por distraído, por querer hacerse el vivo o simplemente porque le salió todo como el orto. Es bien de charla cotidiana, tipo para retar en joda o marcar que alguien la pifió fuerte. Y sí, suele venir con cargada incluida.

"Che, el Nico se mandó una macana en el asado, tiró el carbón con nafta y casi prende fuego el patio. Ahora comemos ensalada y lo descansamos hasta Navidad."

Se dice cuando alguien se manda una cagada o mete la pata fuerte, normalmente sin mala leche. Puede ser un error grande, una torpeza o una decisión medio improvisada que sale mal. En Argentina se escucha un montón, y en La Pampa también, sobre todo para retar con cariño y reírse un poco del desastre.

"Juan se mandó una macana y dejó el asado como carbón. Menos mal que el vecino cayó con choripanes y una Manaos, si no nos íbamos a dormir con mate."

Se usa cuando alguien comete un error grande, mete la pata feo o hace una cagada por distraído o por mandado. Es como reconocer que la pifiaste y que la situación da un poco de risa pero también de bronca. En Uruguay se escucha mucho en familia y entre amigos, casi siempre acompañado de cara de culpa.

"Bo, me mandé una macana tremenda, borré sin querer el trabajo de la facu y ahora estoy al horno con papas"

Expresión bien porteña que significa mandarse una cagada, meter la pata feo o hacer algo bastante torpe. No es un errorcito inocente, suele ser una macana con consecuencias, aunque a veces se dice medio en chiste para bajar el drama. Es de esas frases que usás cuando ya sabés que la pifiaste y solo queda reírte un poco.

"Che boludo, me mandé una macana tremenda, borré sin querer el informe final y ahora el jefe me quiere hacer puré."

Se usa para decir que te mandaste un error, una cagada o una metida de pata, a veces bien grande. Vale para despistes tontos y para pifies épicos que te dejan pagando. En Santa Fe y en buena parte de Argentina se escucha un montón. Y sí, cuando pasa, te lo recuerdan toda la semana.

"No sabés la que me mandé: caí al cumple un día antes, con torta y todo. Mi vieja me miró y tiró: te mandaste una macana, nene."

Se dice cuando alguien mete la pata feo, hace una cagada importante o toma una decisión tan mala que después quiere desaparecer bajo la mesa. Es muy de cuando rompés algo, arruinás un plan o hacés cualquier boludez de la que después te arrepentís. Es suave comparado con otros insultos, pero igual te deja marcado.

"Che, el Nico se mandó una macana tremenda, borró la carpeta del laburo pensando que era la de pelis pirata y ahora anda más pálido que el cerro nevado en pleno invierno."

Se usa cuando alguien se manda una cagada o mete la pata fuerte, ya sea por torpeza, apuro o despiste. Puede ser algo serio o una pavada, pero siempre con ese tono de admitirla sin tanto drama. Muy rioplatense, bien de charla cotidiana. Y sí, a veces da vergüenza, pero también te salva el humor.

"Boludo, me mandé una macana tremenda: le respondí al profe en el grupo de la familia. Mi vieja me miró como diciendo, ¿vos sos así siempre o hoy estás inspirado?"

Se dice cuando te mandás una cagada o una metida de pata, normalmente por distraído o por hacer algo medio tonto. Es bien rioplatense y en Santa Fe se escucha un montón. No siempre es grave, pero te deja pagando y con ganas de desaparecer un ratito. Ideal para reírse de uno mismo.

"Che, me mandé una macana mal: le puse sal al café en vez de azúcar y encima se lo di a mi vieja. Me miró fijo y yo ya quería que me trague la tierra."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!