Se dice cuando alguien se manda una macana enorme, o sea, mete la pata mal y queda en evidencia. Suele usarse con tono de cargada, porque el error es tan grande que da risa o vergüencita ajena. En San Juan lo tiran mucho entre amigos, tipo para marcar el blooper sin ponerse pesado.
Se usa cuando alguien se manda una cagada enorme, un error tan bruto que ya ni da para excusa, solo para reírse y asumir la vergüenza. Es como decir que metiste la pata hasta el fondo, con todo y zapato. Suena fuerte pero cariñoso, y entre amigos hasta tiene su encanto cuando se cuenta después.