Se dice cuando te mandaste una cagada o un error medio tonto, sin mala intención, de esos que dan bronca pero se arreglan. Puede ser una metida de pata, un descuido o una decisión floja. En el Litoral se escucha un montón, y suele venir con tono de autocrítica y humor.
"Che, me mandé una macana con la torta, le metí sal en vez de azúcar. No pasa nada, la llevo a lo de mi cuñado y compro otra para casa."