En Bolívar se dice estar en la percha cuando alguien anda arregladísimo, bien vestido, como recién sacado de vitrina. No es solo ir presentable, es ir con toda la pinta, casi como para pasarela aunque solo vaya a hacer mandados. A veces se dice con admiración y a veces con burla cariñosa, según el tono del chisme.
Se dice cuando estás pelando, sin un duro y contando las monedas para el pasaje. Vamos, que andas en modo fin de mes y cualquier plan te da dolor de bolsillo. Muy de calle para avisar que no es que no quieras, es que no hay con qué. Y sí, la cartera parece desaparecida.
Se dice cuando alguien está sin laburo, parado, sin un mango y esperando que salga algo. La idea es que estás como una prenda colgada en la percha, quietito, sin uso y medio olvidado. Se usa mucho en charla cotidiana, con tono de resignación o humor negro, según el día y la billetera.
Se usa en Corrientes para decir que alguien está mamado mal, tan borracho que queda colgando como un saco de papas y no coordina ni el saludo. Es ese punto en el que ya no sabés si reírte o llamar a la ambulancia, pero igual te reís un poco porque el cuadro es tremendo.
En la Costa Caribe, y en Cesar en particular, estar en la percha es como estar en la zona top, en el combo selecto o con acceso a lo más exclusivo. Se usa para gente que tiene palanca, estatus o simplemente siempre termina donde está lo mejor. Es como decir que estás en la vitrina premium, y la verdad suena bastante sabroso.