Se dice cuando alguien se pone en modo prometer por prometer, tirando chamuyo y vendiendo humo, sabiendo que después no va a cumplir ni de casualidad. Suele venir con sonrisita de campaña y mucha palabra linda. Va perfecto para el amigo que te jura algo y después desaparece como si nada. Y sí, da bronca.
"El Nico juró que caía con el asado y la birra, pero se hizo el político y apareció con las manos vacías. Encima tiró: la próxima, seguro. Dale, chanta."