En Cuba se usa para hablar de alguien o algo súper pesado, que da mil vueltas sin llegar a nada y termina cansando a todo el mundo. Es como cuando un tema ya está más que hablado y todavía siguen con la misma muela. Suena inocente, pero cuando te lo sueltan es porque ya colmaste la paciencia.
Se dice cuando tenés un hambre feroz, de esas que te hacen ver un asado y emocionarte. Viene de la exageración campera tipo comería hasta treinta y dos vacas, o sea, que te comerías lo que venga. Muy de charla de campo, bien a lo bruto y con gracia.