Se dice para pedirle a alguien que preste atención o que escuche bien, sobre todo cuando está en cualquiera o no cazó lo que le dijeron. Es como un tirón de orejas en versión hablada, medio en broma pero bien directo. Muy de tono campero, de esos que te acomodan al toque.
"Che, te estoy contando lo del laburo y vos mirando el mate como si hablara solo. ¡Mande oreja!, que después no quiero dramas cuando caiga el jefe."