Qué significa
En Falcón y buena parte de Venezuela, decirle a alguien “diablo e’ pavilo” es tirarle un chalequeo con sabor a cariño. Es el pana que vive en la luna, que todo se le cae, que no ve el palo ni aunque le pegue en la jeta, pero siempre de forma tan inocente que terminas riéndote con él y no de él. No es maldad, es esa ternura que despierta el desastre con patas.
Ejemplos de uso
"Chamo, el diablo e' pavilo de Luis salió sin llaves, botó la plata del pasaje y todavía preguntaba por qué llegamos tarde al playitao"
"Ese carajito es un diablo e’ pavilo, le das un vaso de agua y termina regando hasta el techo, pero con esa carita nadie se le puede arrechar"
"María es tremenda diablo e’ pavilo, ayer metió la ropa en la nevera y los cambures en la lavadora, y todavía pregunta por qué no se le quitó la mancha al guineo"
De dónde viene
La imagen es clarita: el pabilo es la mecha medio chola, torcida, que arde toda desigual y hace más humo que luz. Un “diablo de pabilo” era ese monigote de carnaval con cuerpo de estopa y pinta de despelotado. De ahí saltó a la gente que parece armada con las patas cambiadas.