En Trujillo usamos chancho para hablar del cerdo, pero también para vacilar con cariño a los patas que están medio rellenitos. Es medio bully, así que solo se usa entre amigos de confianza, si no suena pesado. Es de esas palabras que pueden ser insulto o muestra de cariño, según el tono y la confianza.
En Argentina se usa chancho para decir cerdo, pero entre amigos puede ser una forma medio bardera y cariñosa de llamar a alguien desprolijo, sucio o que hace las cosas a lo bestia. Es como decirle mugriento pero con onda, sin mala leche. Igual, ojo, con gente de confianza, porque a algunos no les causa tanta gracia.
En Trujillo, chancho se usa entre patas para llamar a un amigo de confianza, como decir causa, bro o mi hermano. Va con cariño y complicidad, de esos que ya se entienden con una mirada. Ojo, según el tono también puede sonar a vacilón, pero entre amigos suele ser buena onda y cercano.
En Lima chancho no es solo el animal, también se usa para decir que alguien es medio cochino o descuidado con la higiene. Además, armar un chancho es hacer una colecta entre patas para comprar algo entre todos. Es de esas palabras bien criollas que sirven para rajar y para organizar el tono.
En El Salvador se usa chancho para hablar de un cerdo, ya sea el animal vivo o la carne lista para cocinar. Es una palabra muy de rancho, de fiesta con parrillada y humo saliendo del asador. Suena más cercana y campechana que decir cerdo, y la verdad es que abre el apetito solo de oírla.
En Apurímac, chancho no va del cerdito, sino de un banquete bien contundente, de esos que te dejan rodando. Se usa cuando hay comida a lo grande, normalmente por fiesta, faena o reunión de comunidad. Si te dicen que hay chancho, ve con hambre y sin vergüenza, porque ahí se come rico y fuerte.
En Puno chancho no es solo el animal, también se usa para decir que alguien está agrandado, recontra orgulloso y con unos aires que ya ni se soporta. Es como cuando a alguien le sube la espuma por algo bueno que hizo y se la cree demasiado. A veces da risa, pero también provoca bajarle un poco el humo.